La ONG Elin denuncia retornos forzosos en Ceuta con camiones militares
En los vídeos difundidos por la asociación Elin se ve a militares dirigiendo a migrantes hacia camiones en
Ceuta. El portavoz, Ramsés Mohamed, lo resume sin ambages: «Les decían que si esperaban más, la vuelta sería peor». Quienes no aceptaban subir, salían corriendo hacia la ciudad. La única alternativa era regresar a Marruecos. Voluntario, dice la ONG, no era.
La financiación de las ONG, bajo sospecha
La denuncia ha reabierto la pregunta de quién paga a estas organizaciones y con qué intereses. Hay quien sostiene que viven de subvenciones públicas y de la Iglesia católica; otros señalan que el tráfico de personas mueve sumas enormes: el cruce de Argelia a Baleares se cotiza en unos 4.500 euros por cabeza. Dos planos se mezclan: la legalidad de la expulsión y el coste económico de la inmigración irregular.
Retorno voluntario o devolución encubierta
El caso reabre la controversia sobre las devoluciones en caliente. La asociación insiste en que no hubo consentimiento libre: la presión militar convertía la voluntariedad en un espejismo. Los partidarios de la expulsión defienden que quien entra irregularmente asume las consecuencias y que las ONG actúan como obstáculo. No es un episodio aislado: en tragedias anteriores con más de cien fallecidos, las organizaciones humanitarias reclamaron responsabilidades sin éxito.
La pregunta incómoda persiste: si el retorno era tan voluntario, ¿por qué hicieron falta camiones militares para convencer?