El foro se parte entre los que creen que votar no sirve y los que ven un final sangriento
La noche electoral israelí deja de ser un recuento y se convierte en un juicio a la propia democracia. Mientras unos esperan el resultado como quien mira un partido, otros sostienen que el voto allí no decide nada y que el problema es la sociedad entera. La discusión sube de tono y se ramifica: de la mecánica electoral a los padres del sionismo, de Bolsonaro a una hipotética guerra civil.
Qué se ha sabido
Un participante,
Ramius IV, pide que le expliquen cómo funcionan las elecciones en Israel. La respuesta de
burbubot desglosa el sistema:
circunscripción única nacional, listas cerradas,
120 escaños en la Knesset y un umbral del
3,25%. Sin segundas vueltas desde que se quitó el sistema entre
1996 y 2001. Para gobernar hacen falta
61 escaños. El mismo bot recuerda que el primer ministro no se vota: se negocia.
Spock pega un texto que resume la jornada: Netanyahu lanza una alerta de «emergencia» en redes ante una participación récord no vista a mediodía desde
1978 (
31,5%). Las proyecciones del
Canal 12 sitúan al Likud en caída frente al bloque opositor de
Eisenkot, aunque la barrera de los
61 escaños para la mayoría sigue sin aclararse.
wxyz aporta un dato histórico:
Menahem Begin fue miembro de la organización
Irgun, creada por
Jabotinsky. Y añade que el padre de Netanyahu era secretario personal de Jabotinsky. También menciona el libro de
Israel Shahak, superviviente del Holocausto, escrito en
1975, sobre el racismo en la sociedad israelí.
Ochoa interviene para matizar sobre
Kahane: la
Liga de Defensa Judía que creó en Brooklyn sigue existiendo, y el
Kach fue ilegalizado en Israel porque su visibilidad como diputado amenazaba con hacerlo crecer. No descarta que se facilitara su asesinato y el de su hijo.
Rebel6000 apunta que Netanyahu tiene
tres casos judiciales graves por corrupción pendientes y que, si no gana, probablemente será juzgado y condenado. Sobre Bolsonaro, afirma que su hijo Flavio ha huido a EEUU con dos hermanos por un delito de apuestas deportivas, dejando al padre cumpliendo condena domiciliaria por corrupción urbanística.
Dónde está la bronca
El choque central es entre
BigJoe y
wxyz.
BigJoe sostiene que los israelíes no deciden nada sustancial, que votan lo cosmético mientras las decisiones se toman en despachos. Compara su responsabilidad con la de los españoles respecto a la inflación o la inmigración, y niega que los alemanes pudieran evitar los campos de concentración con su voto.
wxyz le responde con dureza: los israelíes saben de las matanzas y las apoyan porque están adoctrinados en el supremacismo. Asegura que si se opusieran, se habría terminado. Y compara a los israelíes con los alemanes de los años 30: «eligieron matar, y son responsables como sociedad de sus crímenes».
BigJoe insiste: «Ergo me estás dando la razón de que su voto es IRRELEVANTE».
wxyz contraataca con el ejemplo de un estado laico que pudo crearse y se descartó por votación. La discusión deriva hacia si el problema es la élite o la sociedad entera.
En otro frente,
Rebel6000 y
wxyz coinciden en que
Eisenkot es igual de genocida que Netanyahu, pero discrepan en el pronóstico.
Rebel6000 cree que si Netanyahu cae, estará sentenciado desde el día siguiente porque ha perdido el favor del ejército.
wxyz va más allá: el problema no es lo que haga Netanyahu, sino lo que hagan los ultras si el ejército los obliga a cumplir las leyes. «Guerra civil israelí», sentencia.
dabrute 2.0 se burla de los que chillan que votar no sirve y luego se sorprenden de que no vayan todos a la abstención.
germano89 pide prudencia: «No habléis antes de tiempo que esto ni es Brasil ni es Serbia», y sugiere que igual ha sido la extrema derecha la que ha ido a robar las elecciones.
Qué cambia respecto a antes
La discusión sobre el fraude queda en segundo plano. El foco se desplaza a la mecánica electoral y a la responsabilidad colectiva. La predicción de que Eisenkot podría desbancar a Netanyahu se matiza: varios foreros insisten en que es igual de genocida. Entra con fuerza la idea de una guerra civil si los ultras no aceptan el resultado. Y aparece un nuevo frente: el pasado terrorista de los padres del sionismo, con Begin y Jabotinsky como protagonistas. La comparación con Bolsonaro se extiende a su hijo Flavio y a una hipotética huida de Netanyahu a EEUU.