El Niño 2023-2027: el súper fenómeno que disparará la inflación
Mientras Europa se prepara para un invierno marcado por la crisis del diésel y el conflicto ruso-ucraniano, un fenómeno climático sin precedentes se está gestando en el Pacífico. Se trata de un «Súper Niño» que, según las proyecciones, superará los 3 grados de anomalía térmica oceánica, algo nunca visto desde que existen registros. Sus efectos ya se dejan sentir en Chile con lluvias torrenciales y granizo del tamaño de limones, y en las Cataratas del Iguazú con crecidas históricas. Los expertos advierten que esto es solo el aperitivo de lo que está por venir.
Un fenómeno climático con consecuencias económicas globales
El Niño no es un fenómeno nuevo; ocurre cada 2 a 7 años. Sin embargo, la intensidad prevista para este ciclo lo convierte en un evento excepcional. Las sequías en Asia y las lluvias desusadas en América afectarán cosechas clave como el café en Colombia y Brasil, el chocolate en México, Colombia y Perú, y el trigo en zonas ya tensionadas por la guerra. La combinación de estos factores con la crisis energética y la inflación global podría desencadenar un escenario de escasez alimentaria y precios disparados.
El impacto en las cadenas de suministro y la inflación
Las alteraciones climáticas extremas, como las inundaciones en el Pantanal que afectan a los ríos Paraná y Paraguay, pueden interrumpir las rutas logísticas y aumentar los costes de transporte. Esto, sumado a la crisis de bonos y deuda global, dibuja un panorama económico complejo para los próximos años. Algunos análisis apuntan a incrementos de precios de hasta el 50% o 100% en productos básicos, lo que erosionaría aún más el poder adquisitivo de los hogares.
¿Qué podemos esperar para 2027?
Las proyecciones más pesimistas sugieren que los efectos de este Súper Niño se extenderán hasta 2027, con consecuencias que podrían incluir recesión económica, pérdida de cosechas y disrupción de las cadenas logísticas. La hambruna en zonas de África y Oriente Medio, donde el pan es un alimento básico y subsidiado, es una de las preocupaciones más graves. La paz social en estas regiones podría verse comprometida, lo que añadiría más tensión a un panorama global ya de por sí frágil.
En definitiva, el Súper Niño es un recordatorio de que la economía global está interconectada y que los fenómenos climáticos extremos pueden tener repercusiones mucho más allá de las zonas directamente afectadas. Prepararse para lo que viene no es alarmismo, sino prudencia.