Estás usando un navegador desactualizado. Es posible que no muestre este u otros sitios web correctamente. Debe actualizar o usar un navegador alternativo.
Resumen del debate: Mujeres que comparten piso (III)
RESUMEN DEL DEBATE · 17 respuestas · actualizado el 24 Oct 2026
Publicidad
El cálculo que compara cinco años de prostitución con cinco años de novia
¿Sale más caro mantener una relación estable o pagar por sexo esporádico? La pregunta, que algunos se hacen en voz baja, tiene una respuesta numérica que circula desde hace tiempo en entornos de hombres que han decidido renunciar a las relaciones convencionales. El punto de partida es una escena doméstica: un hombre corriente, sin atractivo especial, que arregla el calentador de tres compañeras de piso y, de paso, se convierte en el centro de atención. La anécdota sirve para ilustrar una tesis más amplia: el valor real de un hombre no está en su capacidad de conquista, sino en su utilidad práctica.
El cálculo del coste real de una novia
El ejercicio consiste en comparar el gasto mensual de una relación convencional con el de pagar por encuentros sexuales. Según los números que se manejan, un encuentro con una mujer joven y atractiva cuesta unos **50 euros**. Una novia, en cambio, exige un desembolso continuado: al principio, cuando la frecuencia sexual es alta, el gasto se dispara; con el tiempo, la frecuencia baja y el coste por encuentro se estabiliza. La media que se estima ronda los **850 euros al mes**, a los que hay que sumar cenas, regalos, vacaciones y, en su caso, la compra de un piso. La conclusión es que una novia no es gratis, ni mucho menos.
El cálculo completo, desglosado partida a partida, incluye también el coste de una boda, que se estima en **60.000 euros**, y el riesgo de divorcio. Si no hay hijos, la pérdida patrimonial puede ser la mitad de lo acumulado; si los hay, se pierde todo. A eso se añaden los costes intangibles: discusiones, hipotecas, enfados sin sexo y, en el peor de los casos, una denuncia por violencia de género. El balance a cinco años, que es más de lo que duran la mayoría de las relaciones, arroja una diferencia significativa entre ambas opciones.
Publicidad
El perfil del hombre que renuncia a las relaciones
El arquetipo que se dibuja es el de un hombre que ha decidido priorizar su libertad y su patrimonio. No se trata de un joven sin experiencia, sino de alguien que, tras años de relaciones fallidas, ha hecho números y ha llegado a una conclusión: el mercado de las relaciones convencionales no le compensa. La anécdota del calentador sirve para reforzar la idea de que el hombre útil, el que sabe arreglar cosas, es valorado por las mujeres, pero esa valoración no se traduce necesariamente en una relación estable.
La conversación deriva hacia la figura del **hombre utilitario**: el que resuelve problemas domésticos y, a cambio, obtiene atención y, en ocasiones, sexo. Pero el cálculo económico va más allá y plantea una disyuntiva vital: ¿compensa más pagar por encuentros esporádicos o asumir el coste de una relación? La respuesta, según los números que se manejan, es clara para algunos.
La libertad como activo económico
El argumento final es que la libertad tiene un precio, pero también un valor. Renunciar a las relaciones convencionales permite disponer de más tiempo y dinero, y evita los riesgos asociados a un divorcio. La cifra que se repite es la de **1.835 encuentros** con mujeres diferentes a lo largo de cinco años, una cifra que, según los cálculos, sale más barata que mantener una sola relación. La conclusión es irónica: el amor sale caro, y la aritmética no engaña.
💬 LO QUE DICEN LOS FOREROS
«El verdadero macho alfa no es el que conquista a todas las mujeres, sino el que sabe arreglarles el calentador»
— Fudivarri · valor masculino y utilidad
«Un buen polvo con una mujer joven tan atractiva o más que la mujer media que podríais echaros de novia cuesta 50€»
— Fudivarri · coste de encuentros sexuales
📊 OPINIONES
Peso aproximado de cada postura en el debate. No es una encuesta.