El hilo se calienta: de la convivencia a la misoginia y la hipoteca
El hilo sobre mujeres que comparten piso se ha convertido en un ring. Entre el 21 y el 22 de octubre, los mensajes saltan de la descalificación directa a teorías sobre la naturaleza femenina, con alguna que otra cuenta de
hipoteca. La conversación se parte en dos: los que insultan y los que intentan argumentar. Y en medio, un par de foreros que vuelven al tema del dinero.
Qué se ha sabido
core vuelve a la carga con su caso personal: llegó con
40.000 euros y le concedieron una hipoteca de
600 euros al mes a 30 años para una operación de
180.000. La casa, dice, ya va por
230.000. Fudivarri aporta el cálculo de su amigo bancario: con un sueldo de
1.400 euros, la cuota máxima es de unos
500 euros (el 35%), lo que permite un piso de
90.000 euros; con
30.000 ahorrados, el techo sube a
110.000. Traducción: un piso de mierda en los aledaños de Madrid o Barcelona, o algo razonable en Asturias o Lugo. Son los únicos datos concretos en medio de un tramo dominado por opiniones y descalificaciones.
Dónde está la bronca
La bronca no es sobre el reparto de tareas ni el recibo de la luz. Aquí se discute si las mujeres pueden convivir sin conflicto. rascachapas lo tiene claro: «las mujeres son territoriales, no pueden coincidir dos en un hogar, es una bomba de relojería». Archimanguina añade que «no puede haber un reino con dos reinas» y que siempre habrá una dominante. Frente a ellos, John Smmith intenta elevar el tono y habla de jerarquía y distribución de funciones en cualquier organización humana, desde un ejército hasta una empresa. Pero su argumento se pierde entre mensajes que cruzan la línea de la descalificación. Varios participantes vierten comentarios despectivos hacia las mujeres y hacia el colectivo feminista; se cuenta sin reproducirlos. REDDY pregunta si el hilo es «un pretexto más para dar rienda suelta a vuestra misoginia». La respuesta es un coro de burlas y generalizaciones. AEM aporta un dato sin fuente: «en los índices de violencia en la pareja, las lesbianas son las que más violencia ejercen entre ellas». No se cita ninguna estadística que lo respalde.
Qué cambia respecto a antes
El tramo anterior se centraba en batallitas de oficina y en teorías sobre la convivencia femenina. Ahora el foco se desplaza a la descalificación directa y a la sexualización. Los mensajes sobre hipotecas y ahorro quedan casi sepultados por el ruido. La anécdota del piso compartido desaparece: nadie habla de facturas, detergente ni reparto de tareas. El hilo se ha convertido en un debate sobre si las mujeres son o no conflictivas por naturaleza, con alguna intervención que vuelve al dinero. La predicción de MrDanger en la entrega anterior —«no creo que sea muy común que varias mujeres adultas compartan piso»— no se retoma. En su lugar, grimorio menciona una serie documental llamada We Live Together y varios foreros la comentan entre chanzas. El nivel de la conversación ha bajado varios peldaños.
El cálculo de la hipoteca
Fudivarri insiste en los números: con
1.400 euros de sueldo, la hipoteca máxima es de
500 euros al mes, lo que deja el piso en
90.000 euros. Si se tienen
30.000 ahorrados, se llega a
110.000. core responde con su experiencia: él llegó con
40.000 y compró por
180.000, con una cuota de
600 euros. Ambos coinciden en que el acceso a la vivienda es difícil, pero discrepan en el esfuerzo necesario. core insiste en que «el que algo quiere algo le cuesta» y critica a los jóvenes que no ahorran. Fudivarri no entra al trapo y sigue con su cálculo. La discusión sobre la vivienda queda en segundo plano frente a los mensajes sobre mujeres.