Bronca por «material innoble» frente al protocolo del traslado
El 22 de septiembre el hilo vuelve a encenderse con el traslado a
Madrid de los restos de Claudia Tacoronte y, otra vez, con la caja de cartón. Esta vez no se discute el precio ni el procedimiento: se discute el material. Y de paso, si lo que viaja dentro es un cuerpo o unas maletas.
Qué se ha sabido
El tramo arranca con un tuit incrustado (
) y la reacción del primero que lo ve, que básicamente pregunta qué demonios es eso. A partir de ahí, el hilo se llena de dos enlaces:
la noticia del traslado de los restos desde México y, del 18 de septiembre, la del operativo de detención del sospechoso. Nadie discute esos enlaces. Lo que se discute es la foto.
Dos foreros traen al hilo la explicación técnica: que el féretro va sellado dentro de otras capas y que los nombres y datos de identificación son obligatorios en el exterior. Otro resume que las cajas de madera bonitas se escogen en el tanatorio y son para la familia, y que el resto del proceso se hace tal cual se ve, o menos. Un tercero vuelve con la cifra de siempre: los
2.000 euros que cuesta un traslado entre comunidades autónomas dentro de España.
Lo demás es interpretación. Varios mensajes aseguran que lo que viaja en el cartón son las pertenencias de la estudiante, no el cuerpo. Otros dan por hecho que dentro va un ataúd. Nadie aporta un solo documento.
Dónde está la bronca
El hilo se parte en dos. Un lado sostiene que el cartón es un material innoble y que un traslado así es indefendible: el material indiscutible para mover restos es la madera, y lo que se ve en la foto es, en su opinión, una chapuza injustificable. El otro lado responde con lo mismo que lleva diciendo desde que salió la imagen: que ese embalaje exterior es la parte fea de un proceso que casi nadie ve, y que quien se escandaliza por el color del cartón no ha visto una repatriación en su vida.
Ahí entra el reproche cruzado. Un forero explica el sellado y las capas y remata arremetiendo contra quienes, según él, se ofenden por esto y no por otras cosas mucho peores. Otro le contesta acusándole de aprovechar el caso para colocar su propio discurso. La conversación salta de la caja a la intención de quien la enseña, y de ahí a la política general, con mensajes que reprochan a los gobernantes el trato que se da a los muertos.
Debajo hay un segundo hilo, más corto y más repetido: si lo que aparece en la foto es el cuerpo o son las pertenencias. Los hay que lo dan por seguro en un sentido y en el otro, y ninguno mueve ficha. Es la discusión que más veces se repite con menos datos encima de la mesa.
Y un tercer frente: la mofa. Mensajes con guasa sobre el envoltorio, chistes de paquetería, bromas sobre el reparto y uno que pide ver el desempaquetado. Frente a ellos, alguien pide que no se frivolice con estas cosas porque da mal fario. Otro defiende que él querría para sí un trato así, pero entiende que a otras familias les resulte un insulto. Y otro ironiza sobre si alguien esperaba encajes de seda en un traslado internacional.
Qué cambia respecto a antes
Hasta ahora el eje era el dinero. En este tramo el eje es el material: si el cartón es aceptable o no. La explicación técnica ha dejado de ser el centro y se ha convertido en arma de los dos bandos.
Se da por superado, casi, que la caja sea el féretro. Casi: un par de mensajes siguen dudando. No se ha movido un milímetro, en cambio, la única pregunta que importa: qué pasó en Cuautla. Cuarenta mensajes y ni un dato nuevo sobre el crimen.
Entra un asunto nuevo, el del traslado entre comunidades como comparación de precios, que sirve para volver a hablar del coste en lugar del envoltorio. Y vuelve el precedente de las bolsas mal identificadas, alguna sin etiqueta, para recordar que lo de la caja no es lo peor que le ha pasado a unos restos en un avión.
Uno de los participantes deja caer una predicción: que este tipo de embalaje acabará siendo lo habitual en las funerarias de barrio.
La cuenta que nadie cierra
Cuarenta mensajes. Un tuit, dos enlaces, una cifra, una pelea sobre si el cartón es noble o innoble, otra sobre si dentro va un cuerpo o unas pertenencias, chistes de paquetería y cero información sobre la muerte. El hilo acaba igual que empezó: con la caja delante y todo lo demás detrás.