«Julio y agosto son para huir de la Comunitat Valenciana»
El hilo deja de discutir la provincia y empieza a discutir el calendario. Entre el 20 y el 22 de septiembre, la conversación se parte en dos: los que reparten el año en dos meses insoportables y nueve llevaderos, y los que ya han decidido que el problema es toda la fachada mediterránea. Y en medio, entra gente que vive allí y no piensa irse.
Qué se ha sabido
Una frase ordena el tramo. La firma alguien que vive en la zona: «Julio y agosto son para huir de la Comunidad Valenciana. El calor y la humedad la convierten en un infierno. El resto del año se está bien». Funciona como frontera: el verano, fuera; lo demás, se aguanta.
A la geografía del hilo se suman Oropesa y Peñíscola, donde dice veranear la familia de un participante, y la Ribera Alta. Otro forero, que pasó un año en Italia, mete la comparación: allí sí hace buen tiempo, y aquí el clima le parece una condena.
También hay preguntas prácticas. Una forera pregunta por una playa nudista y por si el sitio del que se habla es El Perelló o El Perellonet: «Yo he llegado con el bus 25 de la EMT a perello o perellonet,siempre me lio,donde hay un CONSUM. ¿te suena?». Hay quien pregunta si Valencia es la capital de Valencia y si eso supone dos capitales; la respuesta es que solo hay una, y que se lo explican con calma.
En el tramo cae, además, un vídeo de YouTube:
Y una frase suelta que nadie recoge: que en una zona de la playa Malvarrosa se ponen los pelotaris. El tono general es de balance reciente: quién llegó, cuánto aguantó y qué echó de menos. Cada mensaje trae su propio calendario, y por eso no cuajan ni los diagnósticos ni las reconciliaciones.
Dónde está la bronca
Primer choque: el mes. Una participante que vive en Valencia escribe: «yo soy de valencia y estoy todo el día en casa con el ventilador». Frente a eso, la frase de que julio y agosto son para huir se repite como la postura más cómoda del hilo.
Casi nadie niega que el verano sea duro: se discute cuánto dura.
Segundo choque: el mapa. Aquí se rompe la unanimidad. Un participante estira el diagnóstico a todo el litoral: «Toda la costa mediterránea española está igual. Este verano a más de uno le han abierto los ojos». Otro recorta y habla solo de Castellón: dice que no conoce a nadie que veranee allí y que quien puede sube a Tarragona o tira a Valencia y Alicante. Un tercero mete Almería en la comparación y deja la provincia por debajo. Y el cuarto mira hacia dentro: «Si conocieseis los pueblos de interior, flipariais de verdad...». El mismo que se queja del calor extiende luego el reproche a otras localidades de la provincia y a Alicante, y asegura que allí lo pasó peor.
Tercer choque: la ciudad. «Pocas ciudades más anodinas que Castellón, es fea como ella sola», escribe un forero. Nadie sale a defenderla con entusiasmo.
Cuarto, y aquí el hilo se ensucia: hay respuestas que invitan directamente a no venir y mensajes despectivos hacia los vecinos y hacia las mujeres de la zona. No son la postura del hilo, y varios participantes los contestan. En la misma línea, hay quien en vez de discutir el fondo se limita a llamar blando al que se queja.
Hacia el final aparece la capa de niebla: un mensaje sostiene que Valencia está maldita y que mucha gente vuelve fatal después de pasar temporadas allí. Es una impresión de foro, sin ningún respaldo, y así se queda en la página.
Los que ya viven allí también se quejan
No todo son recién llegados. La frase de que julio y agosto son para huir la firma alguien que vive en la zona. La forera que está todo el día con el ventilador también es de allí. El de la Ribera Alta, igual. Y el que recuerda que los pueblos de interior existen pone el contrapunto a tanta costa. El hilo no divide entre vecinos y visitantes: divide entre meses.
El que se queda y el que se va
Hay un mensaje que no discute el clima, sino la lealtad: «Yo vivo en la provincia de Valencia... Y sinceramente porque aquí nacieron los seres que he amado... Si no, yo estaría muy muy lejos de aquí». No lo cuenta como gusto por el sitio. Otro, que lleva poco tiempo, lo cierra así: «Yo no tengo nada en contra de esta tierra, solo que lo poco que he estado me ha dejado muy mal, y está claro que es para gente arraigada aqui».
Entre los dos queda retratado el tramo: no es solo cuánto aprieta el sol, es quién tiene algo que le ate al sitio.
Qué cambia respecto a antes
Que el asunto se muda del termómetro al calendario y de un municipio al mapa entero. Se da por bueno que el verano es el problema, y ahora se discute si lo es solo de Castellón o de todo el Mediterráneo español. Entra con peso la gente que ya vive allí. Entra el interior como contrapunto. Y entra el ruido: un vídeo, una playa nudista, un autobús, dos capitales y unos pelotaris. El hilo no se resuelve. Se ramifica.