El hilo se llena de bidones y de teorías de la conspiración
La conversación sobre el supuesto límite al depósito de los coches nuevos se desmelena. En este tramo, entre el 28 y el 29 de octubre, los mensajes pasan de la duda técnica a la ironía sobre surtidores lentos y a la desconfianza política. Un enlace a un artículo de Autopista sobre la cara oculta de los híbridos enchufables reaviva el fuego y varios participantes lo usan para matizar. Pero nadie suelta la cifra del límite: sigue sin aparecer.
Qué se ha sabido
El enlace que se pega es
un artículo de Autopista sobre la cara oculta de los híbridos enchufables. A partir de ahí, un forero reproduce el extracto en el que se dice que la reglamentación está pensada para esos modelos y que se buscaría reducir sus depósitos para forzar a cargarlos. No hay cifra del límite. Otro participante insiste en que, de memoria, no hay ninguna regla europea aprobada ni propuesta que limite el tamaño de los depósitos, y repasa el calendario: Euro 7 aprobada en 2024 con aplicación escalonada desde 2026-2027, y el fin de la venta de coches nuevos de combustión en 2035. Un tercero aporta el dato del factor de utilidad de la Euro 6e-bis: la homologación WLTP daba 1-2 l/100 km y los contadores reales mostraban 3-4 veces más, por lo que la UE endureció ese factor en dos fases, 2025 y 2027. También se cita la normativa española sobre bidones: hasta 240 litros en total bajo la normativa ADR y un límite de 60 litros de gasolina o 240 de gasóleo por operación según el Real Decreto 706/2017. La fecha de los mensajes: 28 y 29 de octubre de 2026.
Dónde está la bronca
El hilo se parte en dos. Por un lado, los que creen que la norma existe o la dan por hecha y se lanzan a imaginar consecuencias: surtidores limitados a un caudal mínimo para igualar los tiempos de recarga, depósitos de 20 litros, gasolineras que obligan a parar donde no conviene. Por otro, los que piden cautela y recuerdan que no hay confirmación oficial. La discusión se encona cuando se mezcla con política: hay quien responsabiliza a los políticos y a la UE de regular en exceso, y quien responde que el problema es el capitalismo. Las teorías de la conspiración sobre intereses ocultos y sobornos aparecen en varios mensajes, sin pruebas. La ironía sobre el tapón unido a la carrocería o sobre la resistencia que simula la combustión espontánea de los eléctricos sirve para rebajar la tensión, pero también para subrayar lo absurdo que les parece la situación. Nadie rectifica, pero el tono general es de escepticismo y burla hacia la hipotética norma.
Qué cambia respecto a antes
En la entrega anterior se discutía si la norma existía o era un titular. Aquí se da un paso más: se asume como posible y se especula con sus efectos prácticos. La predicción de que el maletero sería el siguiente en la lista se cumple en forma de broma recurrente: varios mensajes auguran que reducirán el maletero para que no quepan bidones. También entra en juego la comparación con los eléctricos: se repite que la autonomía y los tiempos de recarga son el verdadero problema, y que limitar el depósito no va a cambiar eso. El enlace al artículo de Autopista se convierte en la referencia que algunos usan para matizar, pero la cifra del límite sigue brillando por su ausencia.
El cálculo que nadie hace
Un forero apunta que él siempre echa 20 euros, y otro bromea con que ese será el nuevo depósito máximo. La idea de que el repostaje se vuelva tan lento como una recarga eléctrica se lleva al extremo: un mensaje imagina surtidores que sirven 33 centilitros a la hora. Nadie aporta un cálculo real de cuánto costaría llenar un depósito pequeño o de cuánto se tardaría en un viaje largo, pero la sensación es que la norma, si existe, no busca la eficiencia sino fastidiar.
Lo que se dice de los políticos
Varios mensajes cargan contra la clase política y contra la UE. Se habla de traición, de legislar para otros países y de que las economías europeas se resienten. También se mencionan casos de corrupción y se critica a los votantes por no reaccionar. Son opiniones atribuidas a quienes las escriben, sin que el hilo llegue a un acuerdo. La desconfianza es el denominador común: nadie se cree que la norma busque el bien común.
La cifra que sigue sin aparecer
A pesar de las páginas y de los enlaces, el límite concreto de capacidad no se menciona. Un forero lo dice abiertamente: ha leído en diagonal la noticia y los comentarios y aún no sabe de cuánto va a ser el límite. Es el resumen perfecto de este tramo: mucha discusión, mucha ironía y ningún número. La norma, si existe, sigue siendo una sombra.