Bronca por el sueldo de los funcionarios: «cobráis un 30% más de media»
El hilo se parte en dos nada más empezar. Unos traen la nómina del funcionario medio por las nubes y otros la bajan al suelo. La pelea no es sobre si la plaza fija protege, eso ya estaba asumido. La pelea es por cuánto entra en la cuenta cada mes y por lo que no sale en la oferta pública.
Qué se ha sabido
Entre el 10 y el 11 de octubre, los mensajes van soltando cifras sin parar. Un participante sostiene que a los empleados públicos les han bajado el sueldo
entre un 30% y un 50% y que hace diez años
2.000 euros netos al mes era un sueldazo, mientras que ahora una cajera de supermercado se lleva
1.800 euros netos.
La réplica llega con otra foto: que los funcionarios ya no cobran 2.000, sino
3.000-3.500 netos en 14 pagas, y que para igualar eso en la empresa privada hay que ser muy bueno o trabajar mucho.
François trae un dato concreto de Mercadona:
hasta 2.346 euros brutos al mes para cajeros en 2026, y en Carrefour o El Corte Inglés entre
1.436,90 y 1.480,01 euros por jornada completa tras actualizar convenios.
Otro forero apunta que en Francia han legalizado el despido de funcionarios. Y alguien recuerda que con Zapatero ya hubo un recorte del
5% y con el PP años de congelación.
Dónde está la bronca
El choque es de método. Un bando dice que las estadísticas mezclan categorías que no son equivalentes: meten en el saco privado limpiadoras, porteros, aprendices, jornadas parciales y fijos discontinuos, y eso hunde la media. El otro bando responde que solo cobran esas cifras altas los altos funcionarios y los médicos, y que un administrativo, un profesor o un policía no llegan ni de lejos.
Hay quien sostiene que el funcionario medio ya no cobra 2.000, sino más bien 3.000-3.500 netos en 14 pagas. Y hay quien replica que eso es mentira, que solo lo ven los altos funcionarios y los médicos.
La pelea se encona con el tema de la productividad. Un participante dice que cobran un 30% más de media que en la privada, con días libres a cascoporro y tocamiento de pelotas en el trabajo. La respuesta no se hace esperar: que eso es una chorrada y que el esfuerzo es mínimo.
El asunto del acceso al crédito y la hipoteca entra con fuerza. Un forero insiste en que no es solo el sueldo: son las facilidades para el crédito, obtener el sueldo con poco esfuerzo, las condiciones laborales y MUFACE. Eso es lo que convierte la plaza en un activo financiero de largo plazo.
Otro participante, que dice ser funcionario en excedencia e ingeniero industrial, matiza: en la privada trabaja bastante menos y más tranquilo, y la vagancia la ha visto en puestos administrativos y de oficina, no en el resto.
La vivienda aparece como el nuevo frente. Alguien avisa de que se van a convertir regiones de España en Ibiza, con enfermeras durmiendo en el hospital y guardias civiles en caravanas. Y añade que en la administración asciende quien no tiene familia o es un bala perdida, porque el aumento por cambio de destino no compensa con la carestía de la vivienda y el transporte.
Qué cambia respecto a antes
Lo que antes era una discusión sobre el blindaje de la plaza ahora se ha convertido en una pelea por la nómina real. El debate ya no va de si el funcionario está protegido, sino de cuánto cobra de verdad y de si eso le alcanza para vivir.
Entra un asunto nuevo: la vivienda como factor que puede derribar tanto al sector público como al privado. Y aparece la comparación con Francia, donde han legalizado el despido de funcionarios, lo que algunos usan como aviso.
La predicción que circula es que los funcionarios están a un solo Real Decreto de una quita que deje en amateur a la de Zapatero. Y que solo hace falta encontrar el momento para echarle el muerto a cualquier otro.
El cálculo que nadie cierra
Hay quien pide subir sueldos, pero a cambio de que el país funcione como un reloj suizo y de que el que no rinda se vaya a la calle. Los derechos con obligaciones, dicen. Y en medio, la advertencia de que la inflación licúa el sueldo de todos, funcionarios y no funcionarios, y que el blindaje solo protege del despido, no del empobrecimiento.
Un forero lo resume: la condena del funcionario es que el sueldo no le sube como el IPC. A la larga va siendo más pobre, como cualquiera en este agujero. Eso sí, se libra por los pelos de compartir habitación con Wilson y Mineidi.