La huelga general se queda en anécdota: solo funcionarios y ni eso
La conversación arranca con una pregunta y una respuesta que resumen el tramo:
«¿huelga?», escribe uno;
«Es que la huelga general no va a tener mucho seguimiento. Creo que el sector funcionarios y ya», contesta otro. En pocas líneas, el hilo pasa de la duda a la certeza de que la convocatoria no va a movilizar a nadie fuera del sector público. Y ni eso: un funcionario avisa de que si no le descuentan el
sueldo, se apunta; otro dice que conoce a funcionarios que pasan de secundarla.
Qué se ha sabido
El tramo no trae noticias nuevas, sino diagnósticos y alguna que otra predicción. Un participante sostiene que la huelga se ha convocado por motivos electoralistas y que nadie lo está señalando; otro le responde que
«nadie» es mucho decir. Se cruzan cifras sin fuente: uno habla de
5 millones de extranjeros llegados en 8 años, otro añade
15 millones en el periodo anterior y un tercero redondea:
20 millones de extranjeros en España, con y sin papeles más los nacionalizados. No hay verificación. También aparece un enlace a una noticia sobre hombres disfrazados de gambas en una
protesta de UGT en Madrid en 2023, que se usa para desacreditar a los sindicatos.
En el terreno práctico, alguien cuenta que ha visto en redes a comercios quejándose de que los piquetes ya están
«avisando» de los riesgos de no secundar la huelga; un bazar grande habría fotografiado a los piquetes y estudia denunciar. Otro participante augura un fracaso:
«No tienen poder de convocatoria. No hace falta ser adivino para saber que habrá contra manifestaciones y muchos memes».
Dónde está la bronca
El choque principal es entre quienes creen que la huelga es una herramienta legítima y quienes la ven como una maniobra política. Los primeros acusan a los segundos de buscar excusas:
«siempre encontráis excusas para vuestra inexcusable actitud». Los segundos responden que no hay agravio laboral:
«en ninguna empresa se ha hecho aun firmando convenios por debajo del IPC cuando estaba al 4.3», escribe uno, y añade que la vivienda lleva años sin solución bajo distintos gobiernos. La discusión deriva hacia los motivos: si no es el salario, ¿qué queda? Se mencionan Trump, Putin, Ceuta, Melilla o el próximo mundial, con ironía.
Otro frente es el de los sindicatos. Un participante pide que si cambia el gobierno se les
«quita todo el dinero público» a UGT y CCOO; otro responde que eso sería
«una situación grave y extrema» y bromea con los vendedores de marisco. La acusación de electoralismo recorre varios mensajes:
«Esta huelga la ha montado el psoe, te crees que somos gilipollas?», suelta uno. Y hay quien ve la convocatoria como un mensaje contra la oposición:
«La idea es dejarle bien claro al pueblo que ni se les ocurra votar mal».
Qué cambia respecto a antes
Hasta ahora se discutía si la huelga tendría seguimiento; en este tramo se da por hecho que no, y la conversación se desplaza a las excusas para no secundarla y a los planes B. Alguien sugiere pedir justificante médico o un día de libre disposición. La predicción de que solo el sector público parará se refuerza con el testimonio de que incluso ahí hay quien pasa. El asunto de los piquetes entra como nuevo: ya no es solo que la huelga no cuaje, es que los que la apoyan presionan a los comercios. Y la cifra de extranjeros se lanza sin fuente, lo que resta fuerza al argumento migratorio.
El cálculo que hace un forero
Un participante echa cuentas sobre los días de trabajo de los sindicalistas:
«Este año van a tener que trabajar el doble, dos días. El 1 de mayo cuando salen de manifestación los liberados y algún tonto aburrido al que lían y el día de la huelga general». La ironía va contra los liberados, no contra los trabajadores de base. Otro cierra con una predicción:
«Auguro fracaso a la huelga fake política». El hilo termina sin que nadie mueva su posición.