Exmiembros de la izquierda abertzale crean un partido contra la inmigración descontrolada
Un grupo de exmiembros de la izquierda abertzale, con el experiodista de Gara Joseba Iturria como única cara visible, ha empezado a gestar un nuevo partido nacionalista vasco y de izquierda que, a diferencia de las opciones actuales, rechaza abiertamente la «inmigración masiva descontrolada». La formación prevé inscribirse en el Registro de Partidos Políticos del Ministerio del Interior y celebrar su asamblea constituyente el 9 de enero, con la vista puesta en las elecciones forales, municipales y de Navarra.
El borrador de programa defiende la «soberanía de Euskal Herria», su identidad como pueblo y el derecho a la autodeterminación. El eje diferencial es el migratorio: sostiene que el modelo actual perjudica a los extranjeros y también «a los jóvenes y trabajadores vascos que ven cómo suben sus alquileres y no los sueldos por la llegada de más personas para competir en sus trabajos».
Qué propone el nuevo partido sobre inmigración
El texto afirma que «no habrá trabajo ni viviendas para todos los que quieran venir» y que «no caben toda África ni Latinoamérica en Euskal Herria». Aboga por mejorar la vida en los lugares de origen y defiende a quienes llegan para pedir asilo o como refugiados por guerras. Se muestra en contra de que los migrantes vivan de ayudas públicas sin intención de entrar en el mercado laboral.
La formación alerta de que tener a inmigrantes sin trabajar en las calles es la causa de que, porcentualmente, sean muy superiores los delitos, hurtos, robos con violencia, agresiones y violaciones cometidos por este colectivo, un fenómeno que atribuye a la «migración descontrolada» y no a los propios migrantes. En consecuencia, defiende que los detenidos por varios delitos contra ciudadanos vascos salgan de Euskal Herria, con medios judiciales que permitan resoluciones rápidas.
El espacio que deja Vox en el País Vasco
El movimiento se lee como un intento de ocupar el espacio antiinmigración que en el País Vasco solo tenía Vox. Hay quien sostiene que se trata de una marca para captar votos que de otro modo irían a un partido español, y quien lo califica de espacio ficticio. La discusión también apunta a que el discurso llega tarde y a que el nacionalismo lleva una década sin tocar el asunto.
El debate de fondo es si un partido de izquierda y nacionalista puede sostener a la vez un discurso restrictivo con la inmigración sin romper su base electoral. La asamblea del 9 de enero será la primera prueba.