El 787 que despegó desde la hierba: cuando el ahorro de combustible aprieta de más
Un Boeing 787 de Air Vietnam despegó en Múnich desde el terreno después de agotar una pista de 4 km. No hubo catástrofe porque el diseño alemán dejó cientos de metros de césped al final en lugar de un muro de hormigón. El incidente, del que se habla en círculos de aviación, reabre la pregunta incómoda: ¿están las aerolíneas priorizando el ahorro de queroseno sobre la seguridad?
La sospecha de que las low cost vuelan con el depósito justo no es nueva. Se dice que cargan lo mínimo, apenas 20 euros en combustible, y negocian prioridad de aterrizaje con los controladores sin declarar emergencia. Con el queroseno caro, la presión por recortar peso crece. Y el peso, como se sabe, es enemigo de la eficiencia.
En el detalle técnico aparece la velocidad V1, el punto de no retorno donde abortar es más peligroso que continuar. Si el peso se calculó mal, esa velocidad se alcanzó con una pista que ya no bastaba. Pero también pudo ser un error humano, una avería, o esa práctica de volar al límite de combustible que denuncian los sindicatos de pilotos.
Las cajas negras están intactas y la investigación alemana decidirá. Mientras tanto, quienes siguen la aviación comercial miran con recelo los 787 y 737 Max, modelos señalados por su historial reciente. Y recuerdan que el ingeniero que diseñó esa pista pensó en dejar margen. Alguien, en alguna aerolínea, debería hacer lo mismo.