El público del lunes: casting, bulos y la teoría del miedo
El hilo ya no habla de la cancelación. Habla de lo que va a pasar el lunes en el plató. Y cada uno tiene su teoría. La última hora trae dos tuits y un enlace de El Televisero que habla de un pulso entre Vox y RTVE. Nadie aporta comunicado oficial. Pero la conversación se ha movido de sitio: de discutir si TVE cedió, a discutir quién está detrás del cambio y qué se va a ver en pantalla.
Qué se ha sabido
En este tramo no hay nota de prensa. Lo que entra es un enlace de El Televisero que titula «El pulso entre Vox y RTVE: La Revuelta cancela al público convocado y cede a un casting para librar a Abascal del abucheo». También se pegan dos tuits: uno de Vito Quiles desde una lancha en el estrecho y otro de Rubén Gisbert. Ninguno de los dos tiene que ver con el programa, pero se comentan. La única información nueva sobre el asunto es la que trae Mickey Rourke: según lo que dice haber oído en la tele, Abascal se negó a que fuese el público habitual y aceptaron su petición, pero no una segunda condición: que él eligiera e invitara a su propio público. La productora habría optado por un «público de casting». Es la versión de un forero, no una confirmación. El enlace de El Televisero apunta en la misma dirección: casting para evitar abucheos.
Dónde está la bronca
La bronca se ha partido en tres. Unos sostienen que Abascal vetó al público de siempre. Carmen Martinez garcia lo dice así: «Por lo visto, el ecuestre trabajador de la política, no ha aceptado las condiciones ahbituales del programa entre las que se encuentran la de aportar "su público", y el susodicho ha dicho que ni hablar». Guanotopía lo resume en una línea: «La ausencia de público ha sido una condición de Pagascal». Mickey Rourke añade el matiz de la segunda condición rechazada.
Otros defienden lo contrario: que el público habitual no es neutral y que la productora lo sabe. LaNada lo plantea sin rodeos: «Sabe la productora que su peor enemigo es el público». Y añade que ojalá fuese con el público de siempre para que Abascal quedase como un ser humano normal frente a una jauría. CasaEstado apunta al doble rasero: «Cuando va un
partido político se suelen encargar de meter en el público gente del partido para asegurarse aplausos. Lo mismo que cuando va alguien muy famoso meten en el público a su club de fans. Pero claro no se pueden permitir aplausos a Abascal ni pitos continuos».
El tercer frente es el de la edición. Butricio lo dice sin anestesia: «Van a darle a la edición a fuego y a lo que no le meterán IA». Cens0r pide risas enlatadas para el invitado. Saco de papas sostiene que necesitan cortar y pegar «para poder engañar a la gente». Son sospechas, no hechos.
Aparece un argumento nuevo: el de la experiencia propia. Demi Grante cuenta que acudió a dos programas de Antena 3 de público, que le pagaron 20 euros por programa y le dieron bocata y refresco. También conoció a una chica que fue al Hormiguero y que, cuando falló un autobús de público, consiguió llevar a 30 personas en un par de horas. Desde entonces la llamaban para rellenar huecos. Es la prueba, dice, de que el público se mueve y se rellena sin drama.
La comparación con Mariló Montero vuelve. Jeiper insiste: «Llevó una vez a Mariló Montero... y fue justamente abucheada y pitada. Con pagascal debería ser igual, no buscarle un público afín no habitual del programa».
Y el cara a cara. Mullban lo ve como un combate: «Si el público es neutral, por decirlo de alguna manera, entonces queda un cara a cara entre Abascal Y Broncano. Mae mía, no me lo pierdo». Recuerda el paso de Abascal por El Hormiguero y da favorito a Motos. ATARAXIO lo ve al revés: «Abascal lleva toda la vida lidiando con
hijos de puta, ya lo hacía con los etarras cuando era joven y no le costará trabajo merendarse al Broncano».
Qué cambia respecto a antes
Cambia el eje de la culpa. Antes se discutía si TVE había cedido o no. Ahora se discute quién pidió el cambio: si Vox para no ser abucheado o la productora para controlar el relato. La versión de Mickey Rourke —Abascal vetó al público habitual pero no pudo poner el suyo— es la primera que intenta explicar el «condiciones distintas» del correo. No está confirmada. Pero ordena el debate: si es cierta, el casting no es un capricho de TVE, es el tercer camino entre el público hostil y el público elegido por el partido.
También entra un tema nuevo: el de la campaña de Badalona. El enlace de Público sobre
Feijóo y la entrevista en La Revuelta ya estaba en el tramo anterior, pero aquí nadie lo desarrolla. Queda como un cabo suelto.
Y aparece la amenaza del boicot. Zirick lo dice claro: «Lo que tengo claro es que no voy a verlo. No porque vaya Abascal, no lo veo porque en mi casa no entran comunistas. TVE está prohibido verla aquí». Es una postura, no una información.
El hilo sigue sin saber qué público habrá el lunes. Ni cuántos. Ni de dónde salen. La única certeza es que el casting existe según la versión más repetida, y que nadie lo ha desmentido.