Del edicto de Felipe II a la kale borroka: el hilo se va a 1593
El hilo sobre la ley Meloni ya no va de la ley Meloni. En estos 40 mensajes, la conversación ha saltado de los disturbios a la jornada de ocho horas, de ahí a Felipe II y de ahí a la kale borroka. La economía aparece de refilón, y cuando lo hace es para discutir si las multas se pueden cobrar o no.
Qué se ha sabido
Nadie aporta datos nuevos sobre la norma italiana. Las cifras que se repiten son las mismas:
cinco años de cárcel y
20.000 euros de multa. Un participante (Sr. del Cojon) introduce un dato histórico: en
1593, Felipe II firmó un edicto que limitaba la jornada a ocho horas diarias, aunque solo para obreros de fortificaciones y fábricas reales. Cita una norma concreta: la Ley VI de la Ordenanza de Instrucción. Lo hace sin enlace, pero con detalle. Otro participante (Don Vladimir Harkonnen) responde que las ocho horas vienen de las masacres del siglo XVIII en Inglaterra y Europa continental, no de Felipe II. Ninguno de los dos aporta fuente verificable. El enlace a la Wikipedia sobre la
jornada de ocho horas aparece en el hilo, pero nadie lo comenta. También se cuela un enlace a una noticia de COPE sobre el supuesto invento de Felipe II, y otro a un grupo de Facebook sobre la oficialización del español en Filipinas. Ninguno se discute.
Dónde está la bronca
La bronca se parte en dos frentes. El primero es histórico: si las ocho horas las inventó Felipe II o los movimientos obreros del XIX. Sr. del Cojon defiende lo primero y lo usa para reivindicar al «Caudillo». Don Vladimir Harkonnen le responde que las ocho horas vienen de las masacres del siglo XVIII y que a Franco lo único que hay que agradecerle es haber eliminado sindicatos y haber creado el sindicato vertical. El tono sube rápido: «niñato subnormal sin media ostia», «esquizo subnormal», «pajillero nini subnormal». La moderación no interviene.
El segundo frente es la ley Meloni. Aquí el hilo se divide entre los que creen que la norma servirá para algo y los que creen que es un adorno. Covaleda sostiene que el delito de desórdenes públicos ya existe desde hace años y que la novedad es relativa: «Algunos sinceramente no sé de donde cojones habéis salido». Agroman va más lejos: dice que la ley tipifica «participación violenta en una manifestación» y que eso puede acabar salpicando a cualquiera, porque la violencia tipificada en el código italiano incluye desde la física hasta la económica. Drobed Yug añade que un gobierno italiano puede implicar a gente inocente por protestar. SrPurpuron responde que el perfil de los alborotadores es el del delincuente común y que en la cárcel se les acaba la tontería. Manottas recuerda que «así se acabó con la kale borroka».
Qué cambia respecto a antes
La sospecha de que la ley se usará contra disidentes ya estaba en la entrega anterior, pero ahora se concreta: Agroman enumera los tipos de violencia del código italiano y advierte de que la nueva norma puede meter en la cárcel a manifestantes pacíficos. La novedad es el giro histórico: el hilo deja de discutir si la ley es buena o mala y se enzarza en si Felipe II inventó las ocho horas. También entra con fuerza la kale borroka como precedente: Manottas la cita como ejemplo de que la mano dura funcionó. Y aparece un dato nuevo sobre las multas: Artedi sostiene que en España el salario mínimo es inembargable y que si tienes hijos sube el margen, lo que cuestiona la eficacia de las multas de 20.000 euros. Nadie lo rebate.
El cálculo que nadie hace
SrPurpuron lanza una predicción: los alborotadores se lo pensarán cuando vean que pueden acabar en la cárcel. «En las calles son alguien, en la cárcel son un caramelito», escribe. No da plazo. Drobed Yug responde que la mezcla de participantes incluye a gente muy diversa y que no se fía de los periodistas para saber quién está detrás. Ninguno de los dos aporta datos sobre cuántos disturbios ha habido en Italia desde que se anunció la ley.