PdfCraft, REA y el soporte como última muralla
El hilo se ha movido. Ya no se discute si la IA descompila, sino quién paga por lo que sale de ahí. Un forero enlaza
PdfCraft, el lector de PDF open source en Rust y suelta que funciona mejor que la app de Adobe. Otro responde que los clones son
código 100% nuevo y que aquí nadie entiende la diferencia. Y un tercero avisa de que el repositorio se ha licenciado bajo MIT con el código publicado por si Adobe va a por ellos.
Qué se ha sabido
Entra un vídeo de YouTube que se comenta de pasada:
. Alguien enlaza la
entrada de Wikipedia sobre afroperuano y provoca un «WTF» seguido de un «no lo había escuchado así, gracias por la info». Otro forero dice que ha creado su propio fork de PdfCraft para hacerse un DAW con integración de IA local que genere progresiones de acordes y melodías en MIDI. Explica que Rust va a la velocidad de C++ pero es moderno, y que con licencia MIT o Apache 2.0 el código es libre.
Aparece un repositorio llamado
REA (Reverse Engineering Anything) en GitHub. Según quien lo trae, usa la IA para clonar cualquier aplicación y adaptarla a cualquier sistema. Su predicción: las tecnológicas que solo venden software se van a cero salvo que se reinventen; las que tienen infraestructura física o tráfico se salvan.
Un participante que dice haber probado la aplicación de marras afirma que
la mitad de las cosas están rotas. Y otro sentencia que la suite de Adobe no ha caído, que lo de Claude es disfuncional y que, según el autor del repositorio, algo funcional está a meses vista.
Dónde está la bronca
El choque es entre los que ven el fin del software como producto y los que defienden el soporte como última muralla. Los primeros dicen que cualquier persona puede poner sus ideas en funcionamiento: uno cuenta que ya no busca programas, le pide a Claude Code que le cree uno a medida y en 20 minutos lo tiene. Otro sostiene que Adobe, Palantir y Salesforce deberían irse a cero salvo reinvención. Un tercero celebra que el software propietario pasa a ser
libre de facto aunque no de iure.
Los segundos responden con el mundo real. Que nadie va a instalar en 50 ordenadores un clon aleatorio, que cuando algo se rompe quieres soporte y una empresa detrás, y que una aplicación es mucho más que su código. Que Adobe no vende solo código: vende contratos, formación, integración y marca. Y que las empresas compran licencias porque piratear tiene multas.
La discusión deriva a lo laboral. Un forero dice que la barrera de entrada ha desaparecido y que esto va a ser la risa para programadores, diseñadores, traductores, abogados, gestores, administrativos y músicos. Otro responde que sin esos sueldos altos se para el consumo, y que los electricistas y fontaneros que se creen intocables también van a notarlo. Un tercero añade que veremos bandadas de gente reciclándose a FP. Y un cuarto avisa de que si millones de personas tienen cubiertas sus necesidades sin trabajar, van a acabar pidiendo lo que las élites tenían preparado.
Hay quien pide planos para taller de estructuras metálicas y dice que la IA solo trata datos, que no tiene conciencia espacial ni geométrica. Y quien recuerda las mochilas de Autocad y Microstation como el precedente de todo esto.
Qué cambia respecto a antes
El debate se desplaza del «puede o no puede» al «quién paga y quién mantiene». Entra el soporte como argumento central, entra el fork personal como prueba de uso real y entra el repositorio REA como amenaza con nombre. La predicción que se abre paso no es que todo sea gratis, sino que el software propietario se convierta en libre de facto y que el negocio se refugie en servicio, consultoría y marca. Con una ironía que alguien suelta: el soporte y la consultoría también los va a dar la IA.