Del cartel de Walking Dead al robo de 30 hostias en Parla
El hilo abre con la foto del cartel:
Don't Dead Open Inside. Un forero lo traduce literalmente: «No mueras, abre dentro». Otro aclara que es de la primera temporada de
The Walking Dead, cuando Rick se despierta en el hospital y lee el rótulo de izquierda a derecha. La broma dura poco. En dos páginas el hilo se parte en dos: los que defienden Halloween como fiesta celta y los que lo ven como una importación americana más. Y en medio, un dato que nadie esperaba: en Parla han robado
30 hostias consagradas y la comunidad católica prepara rezos de desagravio para la noche del 31.
Qué se ha sabido
El cartel de la puerta es de
The Walking Dead, primera temporada, cafetería del hospital. Varios foreros lo confirman y explican que se pintó a toda prisa, de ahí que se lea mal. Uno aporta la traducción literal: «No mueras, abre dentro». Otro pide que se ponga el logotipo de la serie para dar más miedo.
El dato que cambia el tono del hilo llega de Parla:
30 obleas consagradas robadas. Lo cuenta un participante que se declara no católico y que insiste en que no es broma: «se van a pasar la noche del 31 rezando como desagravio de lo que puedan hacer con ellas». Nadie sabe quién las robó. El mismo forero especula con misas negras en fechas señaladas, sin aportar pruebas.
Sobre el origen de Halloween, un participante recomienda un libro de enfoque sociológico sobre la evolución de la festividad. No da título ni autor, solo el enfoque.
La foto del cartel que abre el hilo se comenta poco, pero marca el arranque.
Dónde está la bronca
La primera grieta es el origen. Un forero sostiene que Halloween es celta y se celebraba en Galicia, Irlanda y Bretaña. Una participante gallega lo niega con dureza: «en mi vida he visto celebrar halloween en Galicia hasta que lo han importado via EEUU». Añade que la idea de una cultura celta común entre Galicia e Irlanda es, según ella, una construcción identitaria: Irlanda fue colonizada por los Hijos de Mil, que venían de Galicia, y no al contrario. El debate se encona.
La segunda grieta es la fiesta en sí. Un sector la defiende como «mucho más divertida» que el Día de Todos los Santos, sobre todo para adolescentes. Otro responde que prefiere «el original» y que solo participaría «al otro lado del charco». Uno la llama «mierda de fiesta satánica para gente con encefalograma plano»; se le contesta que no sea «cuevadorita». Y aparece la acusación de colonialismo cultural: «El colonianismo no solo son con invasores, también importando estas mierdas».
El robo de las hostias abre un flanco aparte. Un participante corrige el término: las hostias se consagran en la eucaristía, no son «obleas consagradas». La forera que lo usó se reafirma: es respetuosa con las creencias y el término le parece legítimo. La discusión deriva al lenguaje y a la sensibilidad religiosa, sin que nadie aclare el robo.
Hay quien sostiene que el problema no es Halloween sino una «taradización» general de la sociedad: infantilismo, quenalgotismo, pachamamismo, dandismo congoleño. La lista se mezcla sin criterio y nadie la discute en serio.
Qué cambia respecto a antes
El cartel de la puerta queda resuelto: es un meme de
The Walking Dead y la broma se agota en sí misma. Lo que no se agota es el robo de Parla, que entra como asunto nuevo y sin respuesta. La predicción de que el hilo se quedaría en la calabaza falla: en dos páginas se ha pasado a la liturgia, al colonialismo cultural y a la lista de tarados. La fiesta sigue sin dueño claro.
La experiencia personal que reorienta el hilo
Un forero cuenta que ha comprado flores y que el fin de semana hará
700 kilómetros en coche con sus hijos para llevárselas a sus padres y abuelos. Dice que a los difuntos les dará igual, pero que a él le reconforta. Añade que sus hermanos y primos nunca van y que, aunque no es por sentirse superior, se siente superior. Es la única intervención que habla de la fiesta tradicional desde dentro, sin entrar en el origen celta ni en el cartel.