El hilo deja el pescado y se muda al colegio de Las Rozas
El pescado desaparece del hilo en cuanto arranca el tramo. Lo primero que aparece es una propuesta: «Podríamos sustituir a Musk por ella y lo que gana cada minuto». Y a partir de ahí la conversación deja de hablar de precios. Habla de dónde vive Irene Montero, a qué colegio lleva a sus hijos y cuánto cobra de eurodiputada. La foto que se discute ya no es la lubina. Es ella.
Qué se ha sabido
El
25 de septiembre alguien enlaza una pieza de El Economista: Pablo Iglesias e Irene Montero llevan a sus tres hijos a un colegio privado de Las Rozas que cuesta
500 euros al mes por alumno. Entra sin comentario y da la vuelta al hilo.
El colegio privado en Las Rozas, a 500 euros al mes. Eso es lo que traen los últimos mensajes.
El otro objeto que se pega es el tuit de la propia eurodiputada,
, y sobre él se vuelven a hacer las cuentas de quién gana qué por minuto. Un participante propone darle la vuelta: cambiar a Musk por ella y ver qué sale.
Y aparece una cifra nueva de pasada: alguien escribe que Montero vive en un chalet de
2000 metros cuadrados. Se repite y nadie la comprueba. No hay escritura, catastro ni nada detrás.
Dónde está la bronca
La pelea es sobre si Montero entiende su propio mensaje.
Un bloque sostiene que el tuit no contesta a nada. «Es que no entiendo que quiere decir con su mensaje. Demagogia?», escribe uno. Otro tira de la pesca: si va de cuotas, ¿esto no se decide en la UE y con Marruecos de por medio? Y lanza la pregunta: si es eurodiputada, ¿cuáles son sus aportaciones en materia de pesca? «Donde vas manzanas traigo. Ya me diréis que tiene que ver Musk en que los españoles no puedan comer pescado?». Aquí el reproche se repite en varias formas: el mensaje no propone nada, solo contrasta dos cifras. Y alguien se lo pregunta a la inversa: «Osea Elon Musk pone el iva al 21% el irpf al 40%?». La conclusión que sacan es que el precio lo mueve otra cosa.
Un tercer argumento aparece suelto, sin desarrollo: que la diferencia no es de personas sino de Estado. «En España la gente no puede comprar lubina por culpa del Estado socialista», escribe uno, y lo compara con las reglas de al lado del océano.
El bloque de enfrente dice que el que no entiende es el que lee. «Pues yo alucino que a estas alturas todavía haya gente con este discurso y otra que no de para más y lo compre». Otra versión: el tuit no es un programa, es
una foto, y quien le pide medidas le reclama lo que no ha escrito. La idea de
manzanas traigo la devuelven: el que cambia de tema es el que responde con Musk a una queja sobre el pescado.
En medio, el hilo se llena de ironía sobre la biografía. Que fue cajera y ahora cobra del escaño. «Si no entiende una cosa que llame al supervisor de caja por el interfono», escribe uno. Otro responde a la trayectoria con una frase seca: «No se puede perder lo que nunca se tuvo». Y un tercero apunta que hubo un tiempo en que su escaño pasó por la mano de otro partido en las europeas.
Hay también quien no discute el fondo y se va al tono. Uno pide dejarla en paz precisamente por el cargo:
dejadla en paz que es eurodiputada. Con eso no cierra nada, pero marca una raya: no todo el hilo quiere entrar a la biografía.
Y una voz señala lo más raro del tramo: en una discusión sobre el pescado, casi nadie habla del pescado.
Qué cambia respecto a antes
El centro de gravedad se mueve del tuit a la persona. En cuanto entra el enlace del colegio de Las Rozas, el debate deja de ser sobre qué sube el precio de la lubina y pasa a ser un examen de coherencia. Quien tuitea que no se puede pagar el pescado paga
500 euros al mes por hijo en un privado. Ese es el giro.
Entran dos asuntos que antes no estaban. Uno es la sospecha sobre el escaño, con la referencia a las europeas. Otro es la comparación con Venezuela: una parte del hilo sostiene que echar la culpa de la cesta de la compra a Musk es repetir un guion conocido, el de buscar fuera la culpa de lo de dentro. «Si lo dicen es porque hay gente se cree que sus problemas económicos son culpa de Musk», escribe uno, y le añade otro nombre a la lista.
Lo que se ha agotado es la cifra por minuto. Ya casi nadie la discute. Se da por buena la que puso Montero y se pasa a otra cosa.
Y el fondo queda igual de sin resolver que al principio. Nadie dice cuánto cuesta el pescado, ni por qué, ni qué se podría hacer. El hilo sigue contestando con biografía a un mensaje que hablaba de precios. Y ahora ese pescado se llama colegio.