Soto Ivars, señalado como «disidencia controlada» en su propio hilo
El hilo ha dejado de discutir si Rusia o China están detrás de los disturbios de Barcelona para discutir quién es Juan Soto Ivars. Varios participantes lo colocan en el centro de la diana: unos lo ven como un personaje que se sube al carro de lo que toca, otros como una pieza útil del sistema. La conversación se llena de teorías sobre su verdadera función y de reproches por lo que no dice.
Qué se ha sabido
En este tramo no hay datos nuevos sobre los disturbios. Lo que aparece son enlaces y tuits que los foreros usan para apoyar sus tesis. Un participante recupera un
ranking de Statista sobre los principales países exportadores de té verde para responder a la ocurrencia del vodka y el té: China es el primer productor mundial, así que la elección del columnista no sería casual. Otro enlaza una
noticia de Libertad Digital del 25 de octubre con el testimonio de un vecino del Raval sobre los saqueos; el enlace se comenta poco más allá de su titular. También se pega un
artículo de news.by que recoge el consejo de Rutte a los miembros de la OTAN de culpar a Rusia en cualquier situación confusa; un forero lo usa para decir que Soto Ivars sigue el guion de la OTAN.
Además, se reproducen tuits como el de @Julián Macías Tovar sobre la organización de los saqueos en redes y otro de @Noa Gresiva que habla de injerencia de Israel tras Ceuta. Y se cuela un tuit en inglés de @Ignorance que atribuye a Ursula von der Leyen haber dicho que el caos migratorio está orquestado por Rusia y Bielorrusia. La fecha que se maneja sigue siendo la del 25 de octubre de 2026.
Dónde está la bronca
El choque ya no es solo sobre el tuit original. Ahora hay dos frentes. Por un lado, los que sostienen que Soto Ivars es «disidencia controlada»: un participante afirma que «por un lado critica el feminismo, y por otro lado te dice que la culpa es de Putin». Otro lo llama «el blanqueador de marca blanca del PSOE» y predice que antes del 29N no parará de despotricar del PP y VOX. La idea que se repite es que el columnista señala a Rusia o China para tapar a otros actores, ya sea Estados Unidos, Israel o el propio Gobierno.
Enfrente, algunos defienden que el tipo es simplemente un provocador o que está siendo sarcástico. Un forero apunta: «Conociéndole, creo que está siendo sarcástico...». Otro le reprocha al resto que estén «jaiepados con el nuevo personaje de moda». La discusión deriva hacia el papel de los medios y el sistema: se menciona que Soto Ivars aparece en el programa de Susana Griso y se le describe como alguien que «siempre va arrimándose a donde tiene que arrimarse para seguir siendo relevante».
El asunto de la injerencia exterior se mezcla con el antisemitismo. Un participante carga contra «todo el hilo del tuit petado de basura antisemita» y otro responde que «el ultrafacherío sólo quiere oír historias de judíos y Soros». La bronca sube cuando se cruzan acusaciones de propaganda rusa y de lobotomía. Mientras, la teoría del «efecto llamada» sigue teniendo defensores: «Tenemos un grupo de población latente que se puede activar solo con enviarles mensajes simples por las redes sociales. Me da igual quien les envíe esos mensajes», escribe un forero.
Qué cambia respecto a antes
El foco se ha desplazado del todo. Ya no se discute si Rusia o China están detrás de los disturbios, sino si Soto Ivars es un traidor, un cínico o un simple oportunista. La predicción que se lanza es que el columnista girará hacia el PSOE antes del 29N. También entra con fuerza el argumento de que el verdadero poder extranjero es Estados Unidos o Israel, y que hablar de Rusia o China es una cortina de humo. El hilo acaba sin resolver nada: nadie aporta pruebas sobre los disturbios y las teorías se acumulan sin orden.