Del vídeo de Urda a la lista de la compra de Netanyahu
El tramo arranca con un vídeo de YouTube sobre el accidente ferroviario de Urda.
Se pega sin más presentación y durante unos mensajes el hilo vuelve al sistema LZB: alguien recuerda que es de 1992, que corre en tres servidores y que la discrepancia se resuelve por mayoría. La duda sobre el sistema operativo y el hardware sobrevuela, pero nadie aporta documentación nueva. Enseguida el foco se rompe: un participante culpa al boicot en Eurovisión, otro responde con corrupción y gastos privados, y la conversación deriva hacia una lista de países supuestamente destruidos por potencias extranjeras. A partir de ahí, el hilo se convierte en una sucesión de insultos personales, acusaciones de conspiración y burlas sobre una supuesta lista de la compra de Netanyahu. El tono es de pelea continua, sin que ninguna de las partes presente pruebas.
Qué se ha sabido
De datos técnicos, poco. Un participante vuelve a describir el LZB:
«tres servidores a la vez, que si los tres dicen lo mismo, pues perfecto, pero si hay una discrepancia, se hace lo que dicen los dos que estén de acuerdo». Añade que duda que la máquina sea la misma, pero podría ser similar, y se pregunta por el sistema operativo:
«¿Un Windows NT?». No hay enlaces, ni documentos, ni fechas nuevas sobre el hackeo. El único aporte audiovisual es el vídeo de Urda, que se comenta sin aportar conclusiones verificables. El resto son opiniones y acusaciones sin respaldo.
Dónde está la bronca
La bronca se parte en varios frentes. Uno es el de siempre: los que sostienen que el accidente es fruto de negligencia y falta de mantenimiento frente a los que creen que hay una operación exterior. Un participante lo resume:
«Efectivamente es más probable negligencia y falta de mantenimiento, pero con lo mal diplomático que es Perro, tampoco extrañaría lo otro que le hayan jodido EEUU o Israel». Otro añade que
«sabiendo nuestras debilidades, haya paises como EEUU e Isreal, que las utilicen para dañarnos».
El segundo frente es el de la conspiración. Un forero lanza una lista satírica de supuestos ataques atribuidos a Netanyahu:
«moros en ceuta: entregado, incendios: entregado, dana: comprado 2 veces, trenes: comprado 2 veces, peste bubónica: en reparto». La burla no tarda en recibir respuesta:
«¿Acusar a los judíos de los males del país no era antisemitismo, nazismo y crimen de odio?». La discusión sobre el antisemitismo sigue coleando, pero sin las referencias explícitas a los Protocolos que aparecieron antes.
El tercer frente es el de los insultos personales. Hay mensajes que cruzan la línea de la descalificación directa, con acusaciones de corrupción y de ser un «bot» o un «CM». El tono es de pelea callejera. Alguien responde con un
«Y tu mas tonto que oscar puente» y otro cierra con un
«iros a tomar por culo los conspiranoicos». La conversación no avanza: se repiten los mismos argumentos sin datos nuevos.
Qué cambia respecto a antes
El foco se ha movido otra vez. Ya no se discute el hackeo de Adif ni la connivencia en el sistema. Ahora el centro es la burla conspirativa, la lista de la compra de Netanyahu y la pelea sobre si señalar a los judíos es antisemitismo. La teoría de la operación exterior sigue sin pruebas, pero ha mutado en un juego de ironías y descalificaciones. El vídeo de Urda no aporta nada al debate técnico: solo sirve para que el hilo vuelva momentáneamente al accidente antes de despeñarse otra vez.