La Dana pasa factura al PP y el PSOE sueña con Valencia
¿Puede el PSOE ganar en la Comunidad Valenciana el 29N? Es la pregunta que recorre cada conversación política desde que la gestión de la Dana dejó al PP de Mazón en el disparadero. Hay quien sostiene que el desgaste es real: la DANA, el caso de adjudicación de viviendas VPO en Alicante y una oposición que no levanta cabeza han convertido a la región en un campo de minas para los populares. Pero de ahí a una mayoría socialista hay un trecho que pocos se atreven a cruzar.
El desgaste del PP valenciano tras la Dana
El argumento más repetido es que el PP ha sufrido un desgaste severo en la Comunidad Valenciana. Primero la Dana, con una gestión que la oposición considera negligente. Después, el caso del Ayuntamiento de Alicante por la adjudicación de viviendas de protección oficial a personas relacionadas con el partido que gobierna. La suma de ambos frentes ha dejado al PP en una posición incómoda que, según algunos foreros, las encuestas empiezan a reflejar.
Hay quien sostiene que el PSOE sacará mayoría en una comunidad tradicionalmente popular. El cálculo más optimista asume que la Dana fue el punto de inflexión y que el electorado castigará al PP con la misma dureza con que lo hizo en otras citas. En contra pesa un dato tozudo: el PSOE lleva varias elecciones comiéndose un resultado flojo, y una comunidad que ha votado mayoritariamente al PP durante décadas no gira en un solo ciclo.
¿Por qué VOX puede ser la sorpresa del 29N?
El escenario que más se repite no es una mayoría socialista, sino un auge de VOX. La lógica es sencilla: si el PP se desangra por la Dana y por los casos de corrupción, ese voto no se va al PSOE, se va a la derecha más dura. En la zona de levante, con una mayoría que no puede ver a los partidos de izquierda, no se descarta que VOX gane protagonismo y se convierta en el árbitro de la situación.
El calendario también juega. Las generales van antes que las autonómicas, lo que permite medir la temperatura real del electorado antes de la cita autonómica. Si el PP aguanta en las generales, el escenario cambia por completo. Si no, la sangría puede ser imparable.
El voto por correo y las dudas sobre el 29N
La sombra del voto por correo planea sobre la cita. Se ha señalado que Correos permitió votar con el carné digital sin comprobar el QR en las generales de 2023, y que la Junta Electoral Central fue consultada sobre la validez del documento. También se ha citado como investigada a una exdiputada del PSOE por fraude en el voto por correo en una localidad de 3.200 habitantes donde los sufragios se quintuplicaron. Son acusaciones que están en fase de investigación y que no deben darse por probadas.
En paralelo, una organización ha solicitado la suspensión de las elecciones del 29N ante la negativa de la Abogacía del Estado a cumplir lo ordenado por el Tribunal Supremo. El asunto está abierto y nadie sabe cómo terminará.
Compromís y el fantasma de la repetición
En el flanco izquierdo, la duda no es el PSOE sino Compromís. Hay quien pide que no vuelva a presentarse, cansado de un socio que no termina de arrancar. La fragmentación del voto progresista es, precisamente, el argumento que más usan los populares para minimizar el avance socialista.
Mientras tanto, hay quien pide que el PP machaque en todos los medios afines, mítines y televisión el mensaje de que el PSOE solo ayuda si se le pide de rodillas. La estrategia sería llevar el desgaste ajeno hasta la extenuación.
Con estos mimbres, la mayoría socialista en Valencia es más un deseo que un pronóstico. El PP está tocado, sí. Pero de ahí a que el PSOE levante la mano el 29N hay un océano de por medio. Y nadie ha explicado todavía cómo se cruza.