El hilo deriva a la biología del cortejo y al origen de la polémica
La calculadora ya no está en el centro. En este tramo, el hilo se va por las ramas de la biología, la prostitución y el interés comercial de quien lanzó la historia. Varios mensajes abandonan la anécdota finlandesa para discutir si el cortejo humano es una transacción disfrazada. Y aparece una sospecha que gana peso: que el tuit original no es un testimonio, sino una máquina de hacer seguidores.
Qué se ha sabido
Un participante (Pura Sangre) aporta un dato sobre la autora del tuit:
«no es española. Nacida en Francia pero creo que de ascendencia libanesa», y añade que
«todo su twitter son mensajes sobre como vivir de cryptos siendo “creadora de contenido”». La misma forera sostiene que
«nadie se ha dado cuenta que la chica está intentando crear polémica para ganar seguidores».
Otro mensaje (Bonté) responde a quienes generalizan sobre los finlandeses:
«Otro que habla de oídas». Y Beam ironiza sobre la educación nórdica:
«No es que la educación nórdica era tan top? No saben hacer las cuentas de memoria ah??».
Se pega un segundo tuit,
, que se comenta en el hilo sin que el mensaje concreto aporte más datos. El primero,
, sigue citado.
Dónde está la bronca
El hilo se parte en tres frentes nuevos. El primero es el de la autora del tuit. Frente a quienes discuten el fondo, Pura Sangre y otros sostienen que todo es una operación para ganar audiencia. La discusión se desplaza del reparto de la cuenta a la credibilidad de quien la contó.
El segundo frente es el del cortejo como transacción. ATARAXIO defiende una explicación biológica:
«EL CORTEJO tiene como finalidad, convencer a la hembra de que quien la va a fecundar se va encargar de buscar comida para ella y los hijos». Y remata:
«si el macho no paga, es decir “si no» —el mensaje queda cortado—. La misma línea sigue Pura Sangre:
«cuando hay dinero por medio ya no es cortejo, es transaccional», y propone que, si se reduce todo a un intercambio,
«la mujer debería ejercer el “trabajo más antiguo del mundo” en compensación».
Contra esa idea choca Indra Ōtsutsuki:
«El acicalarse y hacerse las uñas ed un gozo propio y decisión personal para verte bien. No algo transaccional». Y añade una disyuntiva: si el hombre también se acicala,
«entonces invalida el punto de la tía y ya si van a medias?».
El tercer frente es el de la igualdad. Edu.R lo resume con sorna:
«Quiero IGUALDAD, pero para pagar la cena no, jijijijijijijiji, en eso me gusta la desigualdad». ashe apunta en la misma dirección:
«¿no habiamos quedado que no necesitaban al hombre, que están empoderadas y demás? ¿por qué busca privilegios?».
Qué cambia respecto a antes
El debate sobre el arreglo personal pierde fuelle y entra con fuerza la explicación biológica del cortejo. También cambia el foco: ya no se discute solo si él paga o no, sino si el relato original es real o una fábrica de interacción. La predicción de que el hilo se agotaría no se cumple: aparecen teorías sobre el celo animal, comparaciones con el comportamiento de las aves y una discusión sobre el matrimonio como forma de prostitución. El tono sube. Varios mensajes se cruzan acusaciones de reducir las relaciones a un intercambio. Y la calculadora, que abrió todo, apenas se menciona.
El cálculo que nadie pidió
ATARAXIO sostiene que
«las mujeres están predispuestas al sexo a cambio de algo» y se pregunta:
«¿qué es el matrimonio sino una prostitución a tiempo completo?». La afirmación no se debate con datos: se responde con más opiniones. Martto lo lleva a su terreno:
«Eso o mamada y follada post cena. Me daría igual pagar pero luego que no me moleste». Y Archimanguina sentencia:
«Yo siempre pago por adelantado si no no hay tomate».