El hilo del 11-N se desmadra: de la huelga a los tuits de siempre
La conversación sobre la huelga del 11-N arranca con una acusación directa: quien vote a partidos que defienden la especulación inmobiliaria no debería quejarse. A partir de ahí, el hilo se parte en dos y acaba convertido en una sucesión de tuits sobre
corrupción,
inmigración y fraude. La huelga, como tema, aparece y desaparece.
Qué se ha sabido
En este tramo no hay cifras nuevas sobre la huelga. Lo que sí aparece son varios mensajes con enlaces a tuits. Uno de ellos, atribuido a un abogado, acusa al presidente del Gobierno de alterar las normas de la
democracia para su beneficio y menciona corrupción familiar e institucional. Otro tuit denuncia un fraude de
2.400 millones de fondos europeos en ADIF y critica un plan de Hacienda para subir impuestos y arreglar el ferrocarril. Un tercero habla de un fraude de hidrocarburos con una deuda fiscal de más de
19.300.000 euros. También se enlaza un mensaje sobre un aumento del
651% en homologaciones de médicos extranjeros y otro sobre un incremento del
20% en muertes de pacientes en un hospital canario tras contratar médicos sin especialidad. Ninguno de estos datos se contrasta en el hilo; se pegan como munición.
Dónde está la bronca
El choque inicial es entre dos lecturas de la vivienda. Un participante sostiene que los inquilinos y compradores no deberían votar a quienes defienden la especulación. La respuesta es que hay partidos que rompen el mercado creando demanda artificial y que eso beneficia a los mismos de siempre. Ahí se abre el debate sobre inmigración: uno afirma que el PP de Aznar empezó con la inmigración masiva y cita a Ayuso y su Madrid de todos los acentos. Otro matiza que el gran flujo migratorio no empezó por ideología sino por economía, con regularizaciones bajo Aznar y Zapatero, y menciona la residencia por asilo para venezolanos aprobada en 2019. Un tercero lo resume: «son las políticas progres de estos 8 años las que más han disparado el precio y hundido la oferta».
La huelga entra de lleno cuando un forero dice que ese día irá a trabajar porque es injusto que sus jefes paguen los platos rotos. Lo dice con un tono que roza la caricatura: «mis jefes y la patronal son los que generan empleo y economía». La respuesta no se hace esperar: otro participante ironiza con que esta huelga es de Pedro Sánchez y no contra él, y anuncia que ese día irá «MASIVAMENTE CON PATRÓN». La acusación de que la huelga es una maniobra electoralista la lanza otro: «Convocar una huelga en plena precampaña electoral... parece más bien un capotazo populista». Y añade que desvirtúa el instrumento de huelga. Frente a eso, un mensaje breve y seco: «Para hacer huelga primero tendrían que trabajar».
Qué cambia respecto a antes
El hilo deja de hablar de la huelga como tal y se convierte en un muro de tuits. Los mensajes de Karma bueno, que pega enlaces de forma compulsiva, dominan la página. Algunos de esos tuits no tienen relación con la vivienda ni con la huelga: hablan de orgías, de loterías, de ayudas a familias marroquíes. El debate sobre la convocatoria queda enterrado bajo una capa de propaganda y consignas. La predicción de que la huelga sería un fracaso o un éxito no se aborda; simplemente se da por supuesta la división.
La experiencia personal que asoma
Entre tanto tuit, un forero cuenta que ese día irá a trabajar y que si hay que dar la cara el domingo también irá, sin cobrar horas extra. Lo cuenta con sarcasmo, pero deja una idea: la huelga no solo se dirime en la calle, también en la relación de cada trabajador con su jefe. Nadie recoge el guante.