Conxemar expulsa a La Selvaggia por su catálogo con mujeres desnudas
La feria internacional de productos del mar congelados de Vigo ha expulsado a la empresa italiana La Selvaggia por promocionar sus almejas con un catálogo que incluía fotografías de mujeres desnudas. La compañía, con sede en la región de Emilia Romaña, distribuyó folletos entre los asistentes en los que las modelos aparecían tumbadas sobre montañas de moluscos, entre redes o al timón de una embarcación, acompañadas de lemas como «pescado fresco» o «no todas las almejas son iguales». La organización del certamen, que recibe a más de 30.000 visitantes, condenó la «publicidad sexista y denigrante» y comunicó la expulsión inmediata y definitiva de la firma.
El Ministerio de Pesca de Italia, responsable del espacio expositivo, se desvinculó del asunto y rechazó «frontalmente» la campaña. La empresa había anunciado su acción en redes sociales una semana antes, presentando el catálogo como «La Selvaggia, sin filtros» y animando a los asistentes a visitar su stand en Vigo. La polémica no tardó en extenderse entre los profesionales del sector y en los corrillos de la feria, donde algunos recordaron que este tipo de reclamos era habitual en el pasado.
El precedente de los calendarios de taller
La expulsión ha reavivado el recuerdo de los calendarios de Pirelli y de firmas como Firestone que colgaban en talleres mecánicos y ferreterías españolas hasta hace no tantos años. Varios veteranos del sector han señalado que aquellos almanaques, con mujeres en poses sugerentes, eran parte del paisaje cotidiano y nadie parecía escandalizarse. La diferencia, apuntan, es que hoy ese tipo de publicidad se considera incompatible con los principios de igualdad que defienden las organizaciones empresariales. La propia Conxemar ha subrayado que la campaña de La Selvaggia «es incompatible con los principios de igualdad, dignidad y respeto» que dice defender.
El debate sobre si la reacción es proporcionada o excesiva ha dividido a los asistentes. Hay quien sostiene que se trata de una simple estrategia de marketing, con un juego de palabras evidente entre el producto y el doble sentido, y que las fotografías tienen un cierto toque artístico. En contra pesa el argumento de que la imagen de la mujer no debe utilizarse como reclamo comercial, y que la expulsión es una medida necesaria para mantener los estándares del certamen.
¿Es eficaz la expulsión como castigo?
La decisión de Conxemar ha tenido un efecto paradójico: la empresa ha conseguido una publicidad que difícilmente habría logrado con su catálogo convencional. La noticia ha corrido por medios nacionales e internacionales, y el nombre de La Selvaggia suena ahora mucho más que antes de la feria. Algunos analistas del sector apuntan que este tipo de polémicas suelen acabar beneficiando a la marca señalada, y que otras empresas podrían imitar la estrategia si el coste reputacional no es alto.
La firma italiana ya ha sido expulsada y no estará presente en la jornada de clausura. El Ministerio de Pesca italiano ha manifestado que desconocía la acción y se ha desvinculado por completo. Queda por ver si la empresa toma medidas internas o si, por el contrario, aprovecha el tirón mediático para reposicionarse en el mercado. Lo que está claro es que el episodio ha puesto sobre la mesa un debate que parecía superado: hasta dónde llega la libertad creativa en la publicidad y dónde empieza la cosificación.