Guerra de listas del SMI: precios noruegos, sueldos moldavos
El hilo suelta la vivienda y se agarra a las listas. Un participante vuelve, por quinta vez, a la misma pregunta: por qué sus patronos le cobran precios de Noruega y le pagan sueldos de Moldavia. No hay respuesta. Hay, en su lugar, un intercambio de tablas de salarios mínimos, esperanza de vida y listas de espera. Y por debajo, el tono se pudre: amenazas, descalificaciones y proclamas conspiranoicas que nadie corta.
Qué se ha sabido
El primer bloque de cifras lo abre quien pregunta, irónico, en qué país del este de Europa no había ni empresas ni empresarios. A partir de ahí, recuento. Salario mínimo por país, en euros:
Francia 1870, Bélgica 2234, Holanda 2338, Alemania 2343, Irlanda 2391, Reino Unido 2512, Luxemburgo 2771 e Islandia 2830. Aparte,
Ginebra 4550. Y tres del este para cerrar:
Polonia 1140, Lituania 1153, Eslovenia 1482. Su remate: que incluso esos países ya le han adelantado.
La réplica llega en forma de lista contraria. Ocho países
sin salario mínimo: Dinamarca, Suecia, Finlandia, Austria, Italia, Noruega, Suiza e Islandia. Y, en el mismo mensaje, datos de Madrid:
85,7 años de esperanza de vida, la más alta de Europa;
cuarto año consecutivo con las listas de espera quirúrgicas más bajas; y el menor tiempo para pruebas diagnósticas de
2026. Ninguna de las dos listas trae enlace ni fuente. Ninguna se discute cifra a cifra: se usan para tapar al otro.
En el mismo bloque, el otro forero suelta su propia definición: «La libertad económica es el grado en que los ciudadanos, los trabajadores y las empresas de un país pueden decidir libremente cómo producir, consumir, invertir y trabajar sin una intervención excesiva del Estado». Y remata que uno de los problemas graves de España son sus bajos índices en esa materia.
Al margen, el hilo estrena tema: el origen de Ciudadanos. Un participante sostiene que la formación catalana nació en
2006, en un acto en el
cine Tívoli, aunque «ya coleaba un año antes desde el manifiesto del mismo nombre». Otro añade que se movió «de un lado para otro aparentando ser una formación de centro» y que quiso fusionarse con UPyD, sin éxito. La versión que se repite: no había proyecto, nadie sabía si pactar con la izquierda o con el centro, y el sitio se quedó vacío.
Dónde está la bronca
El choque central es el de siempre, pero ahora con números delante. Un participante sostiene que, si aquí hay empresarios, no se explica que los precios sean de Europa rica y los sueldos de Europa pobre. El otro responde con dos argumentos: que el coste de la vida en Noruega es muy superior al español, que los salarios españoles «prácticamente duplican» los de Moldavia y que el problema de fondo son los bajos índices de libertad económica. La pregunta, dice, ya está contestada. El primero no lo acepta: cree que se le esquiva con barritas y dibujos. Hay un momento en que el segundo pregunta, con retintín, si todo eso pasa en la España actual. El primero insiste en que solo hace mayéutica: repetir la pregunta hasta que el otro se la haga a sí mismo.
La bronca se envenena rápido. Hay quien amenaza con dar en la cara al de enfrente. Hay quien llama esclavo y parásito al que tiene al lado. Y hay quien mete a un colectivo entero en una teoría conspiranoica sobre quién maneja el mundo, sin más prueba que su propio mensaje; el hilo lo deja pasar sin rebatirlo. Del otro lado se contesta con la misma moneda. Nada de eso se discute: se lanza y se sigue.
El intercambio sobre Ciudadanos va aparte, más tranquilo, casi de sobremesa: fechas, la fusión fallida con el partido de Rosa Díez, la retirada de Albert Rivera y, después, la de Inés Arrimadas. Un mensaje se pregunta cómo es posible que, tras ganar unas autonómicas en Cataluña, no se intentara siquiera formar gobierno. Otro zanja que aquel partido nunca quiso gobernar: solo distraer a un votante mientras los de verdad reagrupaban filas.
Aparece también un reproche personal, sin insultos. A un forero se le dice que no engaña a nadie: que conocía de sobra la trayectoria del sitio donde se metió y que solo se queja porque no le dieron lo que buscaba. Él no responde a eso. Responde al otro, con la misma pregunta de antes.
Qué cambia respecto a antes
El hilo ya no va de inmigración ni de parque público. Va de listas. Quien pedía una alternativa «ya y ahora» no la ha tenido: lo que ha llegado son tablas de salarios mínimos enfrentadas y un cálculo de coste de vida que cada parte lee a su manera. El asunto nuevo es Ciudadanos, que entra de lleno como cronología de un fracaso. Y el que ya estaba, el de la vivienda, se ha quedado aparcado mientras el resto se enzarza.
Lo que tampoco cambia: la pregunta por los precios y los sueldos sigue sin respuesta que convenza a quien la hace. Él mismo lo da por hecho: dice que no se la van a contestar aunque la repita cien veces, y que precisamente eso era lo que buscaba. El hilo no se cierra. Se queda con las listas sobre la mesa, la cronología naranja de fondo y el insulto a mano.