Un espeleólogo desmonta el mito de las cuevas y el hilo estalla
El hilo se parte en dos cuando un espeleólogo entra a contar lo que ha visto dentro. A partir de ahí, unos defienden que las cuevas solo se usaron como refugio puntual y otros responden que hay miles de personas viviendo en ellas hoy. La bronca se encona con acusaciones de manipulación histórica y descalificaciones personales que obligan a moderar el tono.
Qué se ha sabido
Un participante que se identifica como espeleólogo aporta su experiencia directa: solo ha visto pinturas en cuevas poco profundas, usables en los primeros metros, y sostiene que «de estas no hay muchas para todos». Cuenta que tras un pozo vertical de
20 metros encontraron un entierro neolítico y que en cuevas profundas con surgencias de agua ha visto cuencos de sebo animal usados como candelabros y marcas de humo en los techos. Su conclusión es que hay «muy muy muy poca cosa para una población estable».
Otro forero calcula que «el
90 por ciento de la gente de la época no vería una cueva en su vida por no ser zona propensa o localizarse en zonas de montaña inaccesibles». Sobre las antorchas, pregunta de qué estaban hechas para resistir más de
5000 años desde el neolítico.
Se enlazan dos reportajes sobre viviendas en cueva en la actualidad:
el peculiar barrio de Zaragoza donde todavía viven en casas cueva y
Guadix, la comarca de las 2.000 casas-cueva. También se mencionan Julisbol, el Sacromonte y las ciudades subterráneas de Capadocia, con
3500 años de antigüedad según un mensaje.
Sobre Capadocia, un participante aporta una cronología: primeros huecos hititas entre
1800 y 1200 a.C. y abandono final como viviendas permanentes entre los años
1920 y 1960. Otro matiza que esas ciudades subterráneas «eran fundamentalmente almacenes y ocasionalmente agujeros para refugiarse durante unos días».
Dónde está la bronca
La discusión se encona cuando alguien afirma que hay «miles de personas viviendo en cuevas todo el puto año» y responde con descalificaciones a quien lo niega. La respuesta no se hace esperar: otro forero replica que es «lo mismo» y llama «analfabeto» al anterior. A partir de ahí, varios mensajes se cruzan con insultos directos que el hilo no logra reconducir.
El núcleo del desacuerdo es si el uso permanente de cuevas fue norma o excepción. Un bando sostiene que las cuevas siempre han sido cobijo temporal y que «ni los animales viven en las cuevas permanentemente». El otro bando responde con ejemplos actuales: Cuenca, Granada, Guadix, Zaragoza. «Viven en una cueva o no?», espeta uno. «Pedazo de puto subnormal contesta», añade, lo que obliga a intervenir.
Un tercer participante intenta rebajar la tensión: «nadie dice ni habrá dicho nunca que todos humanos vivían en cuevas, vivirían algunos humanos en cuevas, el interés de las cuevas es por un tema de conservación de los restos humanos y de las pinturas». Otro apunta que «estáis a vueltas con lo permanente, y antes del neolítico los humanos eran nómadas».
La teoría conspirativa también aparece. Un forero suelta que «todo lo anterior a 1900 es mentira» y que el mundo pudo empezar «esta misma mañana». Otro ironiza con que «los pájaros son drones y los gorilas son tíos disfrazados». Un tercero sentencia que «las pinturas esas las hicieron estudiantes de bellas artes borrachos antes de ayer para montar to el fake cavernícola».
Qué cambia respecto a antes
Hasta ahora el debate iba de arqueología y espeleología. Con la entrada del espeleólogo, el foco se desplaza a su experiencia directa: pozos verticales, candelabros de sebo animal, marcas de humo. Eso da munición a quienes defienden el uso puntual, pero no zanja nada.
Lo que entra de nuevo es la comparación con el presente: si hoy hay miles de personas viviendo en cuevas, ¿por qué no iban a hacerlo antes? Los enlaces a Guadix y Zaragoza se usan como prueba. La respuesta de que esas viviendas son excepciones turísticas o históricas no convence a todos.
También aparece por primera vez la teoría de que no hubo evolución desde el simio: «es evidente que no hay nada que demuestre que el hombre evolucionó lentamente desde el simio», dice un forero. Eso enlaza con la idea de que el ser humano siempre vivió en casas construidas por él.
El hilo no se cierra. Sigue la discusión sobre si las cuevas profundas se usaron para vivir o solo para visitas puntuales, y sobre si los ejemplos actuales validan o no el uso prehistórico.
Una predicción que se repite
Varios mensajes vaticinan que la historia oficial acabará cayendo: «todo lo anterior a 1900 es mentira», «los masones nos ocultan la verdad», «los castillos serán de la misma época o anteriores que esas pinturas y cuencos, fijo». Ninguno da plazo, pero la idea de que el relato convencional se desmoronará recorre buena parte del tramo.