El PSOE quita su logo de la papeleta del Senado por Ceuta
El hilo pega un volantazo cuando alguien trae un tuit que asegura que el PSOE ha borrado su nombre y su logo de la papeleta del Senado por Ceuta. Hasta ese momento, la conversación iba de la supuesta sumisión del partido a Marruecos y de los votos que puede rascar en la ciudad. El tuit cambia el eje: ya no es lo que dice el candidato, sino lo que esconde el partido.
Qué se ha sabido
El mensaje que rompe el hilo es un tuit de
@Joan que afirma que la candidatura aparece bajo la denominación
'Senado de progreso por Ceuta', sin el nombre ni el logotipo socialista, a diferencia del resto de España. El texto original no incluye enlace a la papeleta ni confirmación oficial. A partir de ahí, varios participantes dan el dato por bueno y lo usan como prueba de que el PSOE esconde su marca.
También se pega un tuit de la cuenta del
PSOE de Ceuta que presenta a Abdelah Mustafa como
«independiente, referente del movimiento vecinal y social» y con
«una larga trayectoria de trabajo directo junto a las familias y barriadas ceutíes». Es la única fuente que sale del propio partido en todo el tramo.
Otro mensaje enlaza una información de
EL PAÍS que describe a Mustafa como
«de cocinero a candidato al Senado», de
26 años, y que gestionó el campamento solidario de mujeres de Sidi Embarek. El dato de la edad y el oficio no aparecían antes en el hilo.
En medio de la bronca, alguien pega un tuit de
LA GACETA sobre la subida del paro en
95.900 personas en verano, el peor dato en seis años, y otro sobre la imputación de un sobrino de Felipe González y
17 exaltos cargos del PSOE andaluz por el caso Santana. Son dos giros hacia temas económicos y judiciales que no tienen que ver con Ceuta pero que se usan para cargar contra el partido.
La presentación oficial del candidato por el PSOE de Ceuta se pega sin más comentario, como diciendo: aquí está la prueba.
Dónde está la bronca
La discusión se parte en dos frentes. El primero es el cálculo electoral: un participante sostiene que el PSOE no sacaría
«prácticamente ni un voto» por la vía patriótica en Ceuta, con Vox y PP disputándose ese espacio, y que por eso busca el voto de los
«pro-marroquíes». Es una hipótesis, no un dato, y no va acompañada de encuestas.
El segundo frente es el doble rasero. Varios mensajes ironizan con que ahora se exija condenar a Marruecos cuando, según ellos, nunca se exigió lo mismo con ETA.
«¿Ahora se exige condenar a Marruecos? Pensaba que eso era solo con La ETA™», escribe uno. Otro añade que también hay que condenar el franquismo para ser un buen demócrata. No niegan el hecho, cuestionan la coherencia de quien lo denuncia.
La cosa se calienta cuando alguien afirma que Mustafa está
«vinculado al wahabismo» y
«señalado por salafismo», sin aportar ninguna fuente. Ahí el hilo deja de discutir política y entra en el terreno religioso. No hay documento que respalde esos vínculos, ni en el tuit original ni en la información de EL PAÍS.
Un participante aporta un testimonio personal: sitúa a Mustafa en el barrio del Príncipe, dice que apareció en un programa de televisión hablando de las comidas que repartía entre migrantes y que escoltó a una ministra en una visita. Son afirmaciones sin verificación que se lanzan como si fueran hechos.
Qué cambia respecto a antes
Lo que se daba por supuesto —que el PSOE había fichado a un candidato musulmán sin condenar la invasión— pasa a un segundo plano. El foco se mueve a la papeleta sin logo, que se interpreta como
«pánico a desaparecer de la ciudad». Es un asunto nuevo que no estaba en el arranque.
También entra en juego la información de EL PAÍS, que rebaja el perfil de agitador y lo pinta como un joven de 26 años con trayectoria vecinal. Ese dato no lo discute nadie, pero tampoco frena las acusaciones.
La predicción que se lanza al final es que el PP y Vox van a explotar el caso hasta las elecciones.
«Si yo fuera Abascal o Frijol no habría día de aquí a las elecciones en que no hiciera referencia al Mohamed este», escribe un participante. Es un vaticinio, no un hecho.
El hilo se cierra con una frase que resume el tono:
«Buena suerte en Ceuta, progresistas». No hay resolución. La papeleta sin logo sigue sin confirmación independiente y el candidato no ha dicho nada en todo el tramo.