El hilo se parte entre los que creen que el Estado ya murió y los que esperan el recorte
Dos tuits abren el tramo. Uno acusa al Gobierno de aupar partidos pequeños para restar votos a la derecha. El otro habla de un fraude electoral en 2023 a través del voto por Correos. Nadie los verifica. A partir de ahí, el hilo se parte en dos: los que sostienen que el Estado del Bienestar ya no existe y los que discuten a qué ritmo se cae.
Qué se ha sabido
El primer tuit es de una cuenta que atribuye a Alvise, Iustitia Europa y Democracia 21 ser
submarinos del Gobierno para quitarle votos a la derecha. El segundo, de otro usuario, habla de un fraude en 2023 con el voto por Correos y un carné de conducir del móvil sin QR, y asegura que dejó de ser viable en
marzo de este año. Ninguno de los dos lleva enlace a datos originales.
Más adelante aparece un tuit de felicitación del Día de la Hispanidad y otro que dice que Sánchez fue recibido con insultos y abucheos en el desfile del
12 de octubre. También se cuela un tuit sobre Zapatero y su agenda internacional pese a una imputación en la Audiencia Nacional, y otro que pide ilegalizar el PSOE. Ninguno se discute.
Un participante aporta un dato concreto: Abascal ha ido ese día a Ceuta con Jordan Bardella, y el partido de Le Pen promete bajar la edad de jubilación a
60 años en Francia. Otro responde que Iustitia Europa quitará votos a Vox y Democracia 21 al PP, y añade que el líder de Iustitia ha llamado nazi a Meloni y que Democracia 21 se inspira en los libdems progresistas de Reino Unido.
Dónde está la bronca
La pelea de fondo es sobre el Estado del Bienestar, pero nadie discute ya si existe. Un participante lo dice así:
el estado del bienestar fue algo que estuvo presente en España entre los años 1995 y 2007 aproximadamente. Otro responde que no se está eligiendo si sobrevive o no, sino
a qué ritmo y de qué muere, y sostiene que el PP y el PSOE van a llenar el país de migrantes, unos gastando hasta que los mercados digan basta y los otros recortando desde ya. Añade que el PSOE es el partido que más recortes de lo público ha aprobado.
Enfrente, un participante sostiene que el Estado del Bienestar ya se lo cargan la deuda, el envejecimiento y la decadencia industrial, y pregunta si parece mejor lo que propone el partido de Le Pen en Francia. Otro responde que quien más ha recortado históricamente ha sido el PSOE, y recuerda que Zapatero bajó salarios de funcionarios y congeló pensiones, y que Felipe González llegó al poder en un país donde todos los empleos eran fijos y a jornada completa.
La bronca sube cuando se cruzan acusaciones personales. Un participante responde a otro que
admites que vienen por las paguitas y que
a pagarles, a la cara, con dos cojones. La respuesta es una descalificación directa que no se reproduce. Otro participante responde que quien lo dice seguramente esté en el paro o produzca cero, y le pregunta en qué trabaja. El intercambio se encona y no vuelve a los datos.
Hay también una pelea sobre quién gobernará. Un participante dice que Vox no va a gobernar, que gobernará Feijóo. Otro responde que cualquiera menos los rojos, y que le da igual que gobierne Feijóo o el Pato Donald. Un tercero avisa de que Feijóo no tiene la capacidad ni el control sobre medios y organismos estatales que tiene Sánchez,
por lo menos de momento. Y otro responde:
dale tiempo al mejillón gallego y verás, cuando te quieras dar cuenta ZAS te vacuna.
Qué cambia respecto a antes
El tramo anterior discutía quién paga el Estado del Bienestar y quién vive de él. Aquí eso se da por superado: nadie defiende que el sistema aguante. La discusión nueva es a qué ritmo se cae y quién lo gestiona. Entra un asunto que no estaba: los partidos pequeños como submarinos electorales, y el fraude del voto por Correos en 2023. También entra la comparación con Francia: el partido de Le Pen promete bajar la jubilación a 60 años. Y entra una predicción con plazo: un participante sostiene que entre que Feijóo llega, se hace la foto y pone a sus enchufados pasan
de 6 a 9 meses, o más.
El cálculo que nadie cierra
Un participante intenta ordenar el debate con una frase:
no se está eligiendo si el estado de bienestar sobrevive o no... se decide a qué ritmo y de qué muere. Sostiene que unos gastarán hasta que los mercados digan basta y aplicarán recortes que atribuirán a los especuladores, y que los otros recortan desde ya por tu bien. La conclusión que deja es que el resto ya está decidido. Nadie le responde con cifras.