El hilo se parte entre los que ven relevo y los que ven barriga agradecida
El tramo arranca con un mensaje que mezcla ironía y acusaciones de sumisión a intereses extranjeros, y a partir de ahí el hilo se parte en dos: los que dan por hecho que el accidente de Urda cambia el ciclo político y los que sostienen que el votante del PSOE tragará igual. La discusión se enreda con enlaces a visitas de George Soros a La Moncloa y a un evento en Barcelona con su hijo Alex como anfitrión. Alguien abre fuego contra el que considera que abre demasiados hilos de propaganda. El resto del tramo es un toma y daca sobre si el accidente es la puntilla o una anécdota que se diluirá en un mes.
Qué se ha sabido
En este tramo no hay noticias nuevas de última hora, sino material de archivo y de hemeroteca que los participantes cruzan para sostener sus tesis. Un forero enlaza una página de La Moncloa sobre la reunión de Sánchez con el Comité Judío Americano en 2022, y otro añade una pieza de
Cambio16 sobre George Soros y varias de
Okdiario y
El Español que hablan de las visitas del magnate y del papel de su hijo Alex como anfitrión de un evento en Barcelona. Se menciona también que Soros fue la primera persona que visitó La Moncloa al llegar Sánchez a la presidencia y que luego ha venido «regularmente una vez por año a pasar revista». Otro enlace destacado es una noticia de
La Sexta en la que el ministro de Transportes, Óscar Puente, defiende que «el tren vive en España el mejor momento de su historia» pese a los retrasos e incidencias, y ironiza sobre Franco. La fecha que se repite en los mensajes es la de un mes: varios participantes calculan que queda **un mes** hasta las elecciones y que el efecto de la tragedia se irá diluyendo. Las cifras que se manejan son las de **más de 90 muertos** en pocos meses, sumando los dos accidentes, y la de **46 muertos** en Urda, que ya estaba en el resumen general. También se habla de **15 aviones militares** estadounidenses abandonados en las bases de Rota y Morón, y de la regularización masiva de inmigrantes como parte del paquete de acusaciones contra el Gobierno.
Dónde está la bronca
La bronca tiene dos frentes. El primero es el de siempre: si el accidente de Urda es la puntilla o no. Un participante sostiene que «ya no cabe duda, el perro ha caído con todo el equipo» y que «esto ya no lo traga la sociedad». Frente a él, otro advierte de que «hay mucho, muchísimo, barriga agradecida» que justificaría cualquier cosa «porque es de los nuestros». Ese es el argumento que más se repite: la fidelidad del votante del PSOE como dique de contención. Alguien lo resume en una frase: «Si crees que al votante del PSOE le importa el accidente lo más mínimo, es que no vives en el mismo país que yo». Y otro añade: «Sólo les importa si les toca directamente a ellos, nada más». El segundo frente es el de la responsabilidad técnica. Un forero se pregunta si de verdad se está diciendo que «si se avería un semáforo la culpa es del conductor que lleva el coche y se pega la piña», y exige saber dónde estaban los sistemas automáticos de seguridad. Otro participante desarrolla la misma idea con más detalle: «¿Dónde coño estaban los sistemas automáticos de seguridad?» y sostiene que un error humano puede ser inevitable, pero que la ingeniería de seguridad debe evitar que acabe en catástrofe. La respuesta a ese argumento llega por la vía de la gestión: hay quien recuerda que el ministro de Transportes defendía hace nada que el tren vive «el mejor momento de su historia» y lo usa como prueba de que el relato oficial no se sostiene. La bronca también tiene un episodio de tono personal: un forero acusa a otro de abrir «diez hilos diarios de propaganda del PSOE» y lo hace con descalificaciones que no se reproducen aquí. El aludido responde con ironía y el intercambio se queda en eso, en un choque de dos que no arrastra al resto del hilo. En medio de todo, alguien lanza una predicción: «Queda un mes, a Perro le da tiempo de sobra a remontar con otro golpe de efecto. Además Frijolín no quiere comerse el marrón de ser presidente ni de palo». Y otro remata: «Menudo disgusto tiene que tener Feijóo, no le va a quedar más remedio que ganar las elecciones».
Qué cambia respecto a antes
Lo que cambia es el eje del debate. Hasta ahora se discutía si el accidente tumbaba al Gobierno; en este tramo la discusión se desplaza a si el votante lo va a tolerar. La predicción del relevo se matiza: ya no se da por seguro que Feijóo gane, sino que se especula con que no quiera el marrón. Entra con fuerza el argumento de los sistemas de seguridad, que antes no estaba tan desarrollado, y se consolida la tesis de la «barriga agradecida» como contrapeso a cualquier euforia. El asunto de Soros y las visitas a La Moncloa deja de ser un detalle y se convierte en munición central para una parte del hilo. Lo que no cambia es la ausencia de datos oficiales nuevos: todo son interpretaciones sobre lo ya publicado.
El cálculo del mes
Varios participantes coinciden en una cuenta: queda **un mes** hasta las elecciones. Uno de ellos lo dice así: «Solo tiene una cosa a su favor, el tiempo. Le queda un mes aún. El efecto de la tragedia permanecerá pero se irá diluyendo». Otro lo discute: «de aquí a un mes se olvidará todo, los votantes psoistas tienen cerebro de mosquitos». La cuenta no es unánime, pero sirve para ordenar el tramo: unos creen que el tiempo juega a favor del Gobierno y otros que el daño ya está hecho.