El hilo se parte entre los que ven un cortafuegos y los que exigen responsabilidades penales
El debate sobre el posible cese del presidente de Adif como cortafuegos se ha instalado en el foro. Los mensajes de este tramo no discuten tanto la noticia como su lógica: si el relevo protege a Puente, si el señalado es un puesto político o técnico, y si la bronca debe estallar ya o esperar a que pasen los funerales.
Qué se ha sabido
El hilo arranca con una pregunta que se repite: ¿a este no lo nombraron hace unos meses, después del accidente de Adamuz? La respuesta de varios foreros es que sí, que lleva poco en el cargo, y que cargarle todos los errores a quien no estaba en el anterior siniestro es difícil de sostener. Frente a eso, otro participante recuerda que al anterior responsable se le recolocó como director adjunto de construcción de líneas de explotación, y que no se le ha largado.
La conversación se apoya en varios tuits pegados al hilo. Uno de ellos, de
@ARES, habla de «pánico en el PSOE ante una derrota dura» y pide que cada voto al PSOE sea considerado «un voto manchado de sangre». Otro, de
@Javier Sánchez Glez., sostiene que «no va a haber campaña electoral ya en España» y que se está en «fase de hipercrisis continuada». Un tercero, de
@Dani Valdivia, afirma que «ya es irrelevante que Puente dimita o no» y que la cuestión es hasta dónde llegan las responsabilidades penales del Gobierno. También se enlaza una noticia de El Plural sobre las declaraciones de Vox y se pega un tuit de
@Í que asegura que Renfe ha ordenado reanudar en marcha a la vista si cae el LZB, y otro de
@Elisa Beni sobre la inestabilidad eléctrica como parte del problema.
Las cifras que aparecen son electorales: se habla de que el PSOE podría perder hasta
210 diputados y de una mayoría absoluta ajustada de
180-190 escaños para PP y Vox. También se menciona que España tiene
4.000 km de alta velocidad, el segundo país tras China, y que Japón tiene
3.150.
Dónde está la bronca
La bronca se divide en dos frentes. El primero es el del cortafuegos: unos sostienen que el presidente de Adif es un puesto político y que la responsabilidad sube hasta Puente; otros responden que es un cargo técnico y que la orden de no suspender el servicio por fallos de seguridad no sale de un funcionario, sino del político que lo puso ahí. Un participante lo resume así: «si el director de ADIF que quieren sacrificar no fuera un puesto político». La discusión se enreda con el argumento de que el anterior responsable fue recolocado en lugar de afrontar consecuencias.
El segundo frente es el calendario. Un forero pide prudencia: «no están todos los muertos aún» y «el pistoletazo será en breve», en referencia a la comparecencia de Puente en la comisión permanente del Congreso el martes. Otro replica que la derecha debería estar pidiendo responsabilidades «día sí y día también», y se le contesta que hacerlo ahora sería «visto como aprovecharse de las víctimas». Ahí chocan la estrategia política y el respeto a las víctimas.
También hay un rifirrafe sobre el sistema ferroviario. Un participante afirma que «un sistema de seguridad ferroviaria no es opinable» y que se prueba con medidas físicas. Se discute si el fallo fue multisistema: un tuit de
@Toni dice que «falló todo» y que hasta cuatro sistemas fallaron antes del siniestro. La conversación deriva hacia la red eléctrica y la sobrecarga de la línea, con comparaciones domésticas («como si saltan los plomos en casa»).
Qué cambia respecto a antes
Lo que antes era una noticia sobre un posible cese se convierte aquí en un debate sobre la naturaleza del cargo y sobre el momento de exigir responsabilidades. La predicción de que el presidente de Adif acabe fuera y Puente aguante no se discute; lo que se discute es si eso basta. Entra con fuerza el argumento de la responsabilidad penal y la comparación con la gestión de la DANA. También aparece la preocupación por el estado de la red eléctrica y ferroviaria, que antes no estaba en el foco. El hilo no se cierra: queda pendiente la comparecencia del martes y el cálculo electoral de los 210 diputados, que unos dan por imposible y otros ven como un castigo seguro.