Del tuit de la sala de espera al «no donan»: el hilo se enciende
El hilo arranca con un tuit que muchos ya conocen:
. En él se describe la cola para donar sangre tras el accidente ferroviario como un muestrario de edades, tallas y colores de pelo, pero se subraya que no hay «multiculturalidad ninguna». A partir de ahí, la conversación se parte en dos: los que usan ese testimonio para señalar a los inmigrantes y los que intentan explicar por qué la sangre no va directa al accidente y por qué hay protocolos que vetaron a donantes habituales.
Qué se ha sabido
El tuit de @Clonazepam se pega tal cual y se comenta durante varias páginas. Varios foreros aportan su experiencia:
tristezadeclon cuenta que estuvo casi dos años sin donar por un viaje a República Dominicana y la cuarentena de seis meses, que luego le rechazaron por tener
102 pulsaciones cuando el límite es 100, y que en su última visita vio por primera vez a una persona sudamericana donando.
core dice que es diabético y que antes donaba, pero ahora se lo prohíben.
Fomenkiano afirma que es donante habitual en dos sitios y que nunca vio a personas no españolas donar.
Karl Konrad Koreander explica que la sangre pasa por pruebas serológicas y moleculares para descartar VIH, hepatitis B, hepatitis C y sífilis, y que eso lleva su tiempo, «mínimo 24 horas».
Pancuronio insiste en que la donación no es para el accidente en sí, sino para reponer reservas.
sorosfilo y
racalmatt vuelven con la sospecha del negocio: que Cruz Roja cobra
90 euros por bolsa a la sanidad pública, y que por eso han dejado de donar o han quemado el carné.
petro6 dice que dejó de donar tras la pandemia porque le tocaron los cojones.
NORDWAND tampoco dona y no se presta a «movilizaciones solidarias» mediatizadas.
Dónde está la bronca
El choque es doble. Por un lado, varios participantes sostienen que la ausencia de inmigrantes en la sala de donación se debe a que no donan, y algunos añaden que no pueden por enfermedades infecciosas o por religión. Frente a eso, otros responden con datos: los protocolos de exclusión temporal o permanente afectan a muchas personas, no solo a inmigrantes.
core estalla contra los que piden sangre para el accidente y luego no donan nunca: «Merluzos que sois, de verdad. Diabético soy y me tienen prohibido donar. Antes lo era».
tristezadeclon relata su cabreo por el veto de las pulsaciones y la cuarentena. La discusión sobre el negocio de la sangre también divide:
sorosfilo y
racalmatt lo dan por hecho y llaman a buscar hospitales sin intermediarios;
Karl Konrad Koreander responde con ironía: «JOJOJOJO de hecho es el mayor centro de extracción».
Leffer y
skinnyemail cargan contra los médicos y el sistema, pero sin datos.
Cygnus Saint y
Pancuronio intentan reconducir el debate hacia la necesidad de reponer reservas y la cadena de procesamiento.
Impactrueno suelta una frase que resume el malestar: «Soy purasangre, ellos no quiere mi sangre».
Qué cambia respecto a antes
Hasta ahora el hilo era un análisis del patrón de donación. Con este tramo, el foco se desplaza a la polémica racial y a la desconfianza en las instituciones. El tuit inicial sirve de detonante para que varios participantes acusen a los inmigrantes de no donar, mientras otros recuerdan que los vetos por protocolo afectan a muchos donantes habituales. La sospecha del negocio de la sangre gana peso: ya no es solo una duda, hay quien ha dejado de donar por ella. Y aparece un nuevo frente: la pandemia como ruptura de la rutina solidaria.
petro6 y
core coinciden en que las restricciones y las decisiones políticas les alejaron de la donación. La predicción de que las colas de urgencia no se sostienen en el tiempo se refuerza con estos testimonios.