Paracetamol, detenido: el foro se parte entre la censura y el doble rasero
La detención del cantante Paracetamol en Zaragoza por un presunto delito de incitación al odio ha abierto una discusión de
40 mensajes en la que se mezclan la denuncia de censura, la sospecha de un trato desigual y la burla sobre el futuro judicial del artista. El hilo arranca con un vídeo de YouTube y dos tuits que avivan la polémica.
Qué se ha sabido
El primer mensaje enlaza un vídeo de YouTube que, según los participantes, muestra una de las canciones del detenido. A lo largo del tramo se pegan dos tuits: uno del perfil @Carlos Ruiz Miguel en el que se afirma que Paracetamol es un «popular cantautor español» y se adjunta un vídeo de un «reciente éxito criticando al ministro del Interior»; y otro del mismo perfil que recoge «la respuesta artística de Paracetamol a la persecución policial y judicial contra él».
Los mensajes no aportan datos oficiales nuevos sobre la detención, pero sí especulan con que la investigación se ha prolongado durante meses y con que el artista podría tener antecedentes. Un participante sostiene que, si han invertido tanto tiempo en localizarlo, «algo le meterán». Otro apunta a la posibilidad de que la SGAE haya estado detrás de la denuncia. Las fechas que se manejan son las del propio hilo, todas del
27 de octubre de 2026.
Dónde está la bronca
La discusión se parte en dos frentes. Por un lado, varios foreros consideran que la detención es un caso claro de censura. Se habla de «los perros del estado» y se compara al detenido con Pablo Hasel. Alguno pide concentraciones y otro lanza un «Todos somos Paracetamol». La acusación de «mensaje camuflado» es tachada de torticera y se argumenta que podría aplicarse al
100% de las canciones.
En el otro frente, la crítica se centra en el agravio comparativo. Varios mensajes sostienen que la protección penal no se aplica igual a todos los colectivos y citan casos en los que agresiones contra personas migrantes no habrían llevado aparejada la agravante de racismo. Se menciona que la palabra «payopony» usada por algunos artistas gitanos no ha generado actuaciones judiciales, y se afirma que lo que realmente ha molestado es la letra que menciona a un «morito». Un participante lo resume así: «En el orden jerárquico Sociata de “especies protegidas” un moro está por encima de un gitano». Otro añade que «solo los judens son menos intocables en ejpein que los tanos».
También hay quien intenta un marco interpretativo distinto: se plantea que se está criminalizando la forma de expresarse de la cultura gitana, y se compara con la persecución del humor «casposo» español. La mayoría no comparte ese marco.
Qué cambia respecto a antes
Hasta ahora el debate se movía en la abstracción sobre los límites de la libertad de expresión. En este tramo entra en juego la burla sobre el futuro judicial: se especula con que el artista podría quedar en libertad con cargos o sin ellos, y se da por hecho que la causa seguirá su curso. También aparece la dimensión política: se vincula la detención con el Ministerio del Interior y se recuerda que una de las canciones del detenido lo menciona. El hilo gana en concreción: ya no se discute solo si la letra de una canción puede ser delito, sino si este caso concreto es una venganza política o un ejemplo de doble rasero.
El giro humorístico y la petición de concentración
A medida que avanza el tramo, el tono se vuelve más coral y aparecen los chistes sobre el nombre artístico y las supuestas canciones. Se parodian títulos como «Getano trabajador» o «Getano getano getanooo estafadooor». También se bromea con que la detención puede «petar la Matrix» y generar un «agujero negro». En medio de las bromas, se insiste en la idea de que el artista es un «héroe que lucha contra el reemplazo étnico» y se pregunta por qué no hay una concentración para pedir su libertad. La conversación termina sin una conclusión clara, con el caso todavía pendiente de la decisión judicial.