Decathlon: de 99 céntimos a 3 euros y calidad a debate
La conversación sobre el precio de las camisetas de Decathlon se ha convertido en un ajuste de cuentas con la memoria. Un participante asegura haber comprado
veinte camisetas a 99 céntimos el primer día que pisó una tienda. Otro recuerda haberlas visto a
1,95 euros hace veinte años. Y un tercero apunta que hace al menos diez años ya se compraban a ese precio. La deflación textil no es nueva; es una constante que ahora se percibe como oferta.
Qué se ha sabido
El hilo arranca con una comparación de precios entre Decathlon y Carrefour. Un forero cuenta que el Decathlon vendía la camiseta de manga corta a
7 euros y la de manga larga a
8 o 9, mientras que el hipermercado de al lado ofrecía una prenda similar, con cuello algo mejor y cartones interiores para que no llegara arrugada, por
5 euros o menos. La conclusión es que la bajada no fue una elección: fue una obligación competitiva.
Otro participante aporta el dato histórico:
99 céntimos la primera vez que entró en una tienda Decathlon. Y un tercero recuerda camisetas a
1,95 euros hace 20 años. La evolución que se maneja es mínima:
un euro de subida en quince años. Para una prenda básica, ese diferencial es casi una anécdota estadística.
La geografía de la etiqueta aparece pronto:
Vietnam y Bangladesh. Un forero dice haber visto las cajas. La mención no es neutral: se argumenta que fabricar allí responde a un ahorro de costes, no a una vocación filantrópica.
Dónde está la bronca
El hilo se parte en dos cuando se discute la calidad. Un participante sostiene que las prendas son
ultrafinas y que solo
1 de cada 10 pasa el control de calidad. Frente a eso, otro defiende que son
100% algodón y que para uso diario cumplen. La discrepancia no es menor: unos hablan de tejido sintético y otros de algodón puro; la etiqueta, en estos casos, es la única jueza.
La comparación con la competencia se vuelve inevitable. Un forero cuenta que ha cambiado a Lidl, Alcampo y Primark:
la calidad no es la bomba, pero no me sale de los cojones pagar más por menos calidad. Otro recuerda que en Primark había camisetas a
2 euros y que ahora las han subido a
3. La conclusión es que el mismo fabricante surte a uno u otro.
La discusión sobre el salario también se reaviva. Un participante insiste en que quien fabrica esas camisetas no gana el SMI, y que si lo cobrara, la prenda costaría
mínimo 15 euros. Otro responde que la producción en masa abarata de tal forma que el salario del operario apenas mueve la aguja:
quien ha fabricado eso puede ganar 2000 euros al mes y en el precio casi ni se notaría.
Qué cambia respecto a antes
Lo que antes era una discusión sobre el precio de una camiseta de 3 euros ahora se ha convertido en un ajuste de cuentas con la calidad y con la competencia. La predicción de que la ropa se abarata empeorando el material se cumple para algunos:
las camisetas ahora me duran un par de años, con suerte, pero todavía tengo alguna de hace 20 años en buen estado. Otros, en cambio, defienden que la calidad depende de la prenda y que hay partidas mejores y peores.
El asunto nuevo que entra es el de las tallas. Un forero cuenta que las sudaderas de
14 euros son de buena calidad pero tallan una talla menos:
si llevas M, tienes que pillar L. Otro añade que ha visto una M que parecía una XL y otra que parecía una XS, con remates que ni en Primark. La discusión se desplaza así del precio al patrón.
La experiencia personal que vale la pena
Un participante cuenta que estuvo buscando una chaqueta de entretiempo y se sorprendió de la calidad tan mala que tienen ahora:
antes era aceptable teniendo en cuenta el precio. Añade que los precios le parecen absurdos,
ni que fuera Columbia, y que la tienda estaba totalmente vacía. Otro responde que en su tienda estaba llena y con cola para pagar en efectivo. La discrepancia no se cierra.
El cálculo que sobrevuela
La cifra de
15 euros sigue flotando en el hilo. Un forero la lanza como mínimo si quien cose cobrara el SMI. Otro la rebate con la producción en masa. Y un tercero recuerda que Decathlon lleva
la tira de años vendiendo camisetas a esos precios. La pregunta que queda es cuánto de ese precio congelado se ha pagado en otra parte de la cadena.