La UCO avala el relato del clan Rocho sobre la juez Biedma
Un informe de la Guardia Civil da credibilidad al testimonio de Cintia Rocho, que asegura haber recibido el encargo de «eliminar» a la magistrada Biedma, instructora del caso contra David Sánchez. El documento se conoce un día antes de que la jueza declare como perjudicada ante el juez Pedraz en la Audiencia Nacional. La trama, según ese relato, habría usado un perfil falso de Facebook para contactar con el clan y transmitir la instrucción. La frase que resume el encargo, según la testigo, fue que Biedma «era un puto grano en el culo y que había que eliminarla».
Qué dice el informe de la UCO y qué no
El documento no imputa a nadie. Da credibilidad a una testigo. Esa distinción, que en el lenguaje judicial es abismal, en el político se difumina a velocidad de vértigo. Según el relato de Cintia Rocho, el 17 de diciembre de 2024 un perfil llamado José García Fernández la contactó por Facebook para hablar de la necesidad de «hacer una limpieza» en los Juzgados de Badajoz. La identidad de ese perfil nunca llegó a conocerse.
El nombre que aparece en la conversación es el de Saenz de Tejada, que según la testigo le transmitió que Biedma era un obstáculo a apartar. La UCO considera verosímil el relato. No lo eleva a hecho probado. La diferencia entre una cosa y otra es la que separa un titular de una condena.
El día antes de declarar como perjudicada
Biedma acude a la Audiencia Nacional para declarar como perjudicada ante Santiago Pedraz. Lo hace un día después de que se conozca el informe. La coincidencia temporal no es casual: marca el ritmo de un caso que avanza por acumulación de piezas, no por una sola.
Hay quien sostiene que todo esto es fontanería política y que el PSOE es un partido unipersonal donde el aparato entiende el encargo sin que nadie firme nada. En contra pesa el argumento de que una estructura sin congresos ni primarias reales no necesita órdenes escritas: le basta con que el jefe mire para otro lado. Ese razonamiento circula con fuerza, pero es una inferencia, no una prueba.
De los Rocho a la hemeroteca
El clan Rocho funciona como pararrayos recurrente. Cada vez que aparece un nombre, la respuesta automática es que es un caso aislado. Aislado el primo, aislado el hermano, aislada la exjefa de gabinete. Cuando todo es aislado, lo aislado es el sistema, sostiene una parte del análisis. La otra recuerda que la fontanería se hereda entre gobiernos como los muebles del despacho.
La comparación con los GAL aparece en la conversación como marco histórico. No como equivalencia probada. Como referencia de hasta dónde puede llegar la confusión entre intereses de partido y administración de justicia.
Qué pasa ahora con la juez Biedma
El caso sigue abierto. La declaración ante Pedraz es una pieza más. No hay condena, no hay imputación firme, no hay desenlace. Lo único firme es el informe de la UCO, que da credibilidad a un testimonio. Y eso, en un sistema donde la credibilidad de un testigo vale lo que vale, es mucho y es poco a la vez.
El dato que descoloca no es la gravedad del encargo. Es la naturalidad con la que se habla de «eliminar» a una jueza en una conversación de Facebook.