Metrika y la cárcel para hombres: el hilo se parte entre la burla y la denuncia
La conversación sobre la frase de Metrika («Soy misándrica. Los hombres deberían nacer en la cárcel y demostrar que pueden salir») se ha convertido en un ring de boxeo. En este primer tramo, los mensajes van de la burla más gruesa a la acusación de delito de odio, pasando por el cálculo de cuántos presos harían falta. Nadie se pone de acuerdo en si es una provocación sin importancia o un síntoma de algo más grave.
Qué se ha sabido
En este tramo no hay enlaces ni noticias nuevas. Los participantes discuten a partir de la frase y de casos que mencionan de pasada. Un forero,
etsai, lanza la pregunta práctica: ¿quién construye y gestiona cárceles para
25 millones de hombres? Otro,
Joaquim, sugiere que la cárcel de menores ya existe y se llama escuela pública.
Muchachitoviejo menciona la detención del compositor de «Panchito» por delito de odio, aunque no aporta enlace. Varios piden que se denuncie a Metrika por discurso de odio, y
Kalevala pregunta si no habría demanda si se dijera lo mismo de otro colectivo.
Dónde está la bronca
La discusión se parte en dos. Por un lado, los que ven en Metrika a una provocadora que busca notoriedad.
Hippiedeplaya la describe como alguien sin oficio ni beneficio que suelta bravuconadas para conseguir notoriedad.
REDDY opina que lo dice más por llamar la atención y que acabará enamorada de un «machista de Vox».
Colapso Total va más lejos y atribuye sus declaraciones a un problema de salud mental, especulando con que no toma la medicación.
Por otro lado, están los que consideran que la frase es un delito de odio y que hay un doble rasero.
supertocho sostiene que si un hombre hiciera esa declaración, las asociaciones feministas lo denunciarían de inmediato.
Llorón invierte la frase: «Soy machista. Las mujeres deberían nacer en la cocina y demostrar que pueden salir», y añade que si él lo dijera, le caería pena de muerte.
tomcat ii y
humanolibre preguntan directamente si no la detienen por delito de odio.
Jayan terció para decir que esto solo continúa la lógica de la ley de violencia de género, aprobada hace años y no modificada por gobiernos posteriores.
También hay quien se mofa de la propia Metrika y de su aspecto o de su supuesta falta de éxito.
sinosuke dice que es una «localcoño» a la que no conocen ni en su casa. Son comentarios despectivos que no se reproducen aquí por respeto a las normas, pero que muestran el tono de una parte del hilo.
Qué cambia respecto a antes
Hasta ahora, el debate público se centraba en la frase y en su posible institucionalización. En este tramo, el foro baja al barro: se discute si es delito, se calcula el coste carcelario y se ataca a la persona. La novedad es que varios participantes empiezan a hablar de salud mental y de doble rasero legal. Nadie ha presentado una denuncia formal, pero la idea flota en el ambiente. La predicción de que la frase quedaría como una anécdota no se ha cumplido: sigue dando de qué hablar.
El cálculo de los 25 millones
etsai hace números: si todos los hombres deben nacer en la cárcel, harían falta prisiones para 25 millones de personas. Pregunta quién las construiría y quién las gestionaría. La respuesta implícita es que nadie, porque es absurdo. El cálculo sirve para desmontar la consigna, pero también para alimentar la burla.
Vorsicht ironiza: si la cárcel la gestionan ellas, saldrían cuando les diera la gana y volverían por la noche a que les den de cenar.
Joaquim apunta que la cárcel de menores ya existe y se llama escuela pública, en un intento de llevar la frase al terreno de la educación.
La sombra del delito de odio
La pregunta sobre si esto es delito de odio recorre varios mensajes.
Kalevala se pregunta por qué nadie la demanda.
supertocho y
Llorón insisten en el doble rasero.
Joaquim incluso bromea con que están sorteando una condena por violencia de género. Nadie aporta una denuncia real, pero la sensación de que la ley se aplica de forma desigual planea sobre la conversación.
Heconomista lo resume con ironía: las leyes de delitos de odio se aplican cuando un hombre se queja de disturbios en su barrio, pero no cuando una mujer pide cárcel para todos los hombres.
El tono general
El hilo mezcla burla, indignación y argumentos prácticos. Algunos participantes se recrean en descalificaciones personales, otros intentan razonar. La frase de Metrika ha servido para que el foro discuta sobre el doble rasero legal, el coste de las utopías carcelarias y la salud mental de quien la pronunció. No hay consenso, pero sí una cosa clara: la provocación ha funcionado, porque todos hablan de ella.