Blancanieves desata la guerra de las brujas y el voto
El hilo pega un volantazo. Lo que empezó como una lectura del cuento deriva en un choque frontal por lo que haría Vox con las mujeres. Un participante lo resume con sorna:
«este par de indocumentadas dan a entender que si gana VOX van a prohibir el aborto, el divorcio, la posibilidad de que las mujeres abran cuenta en el banco sin permiso del marido». A partir de ahí, el debate se parte en dos: quienes creen que esas advertencias son un trastorno y quienes las ven como el retrato de un modelo de mujer.
Qué se ha sabido
El detonante sigue siendo el vídeo de las dos tertulianas, pero el foco se mueve a datos históricos. Un forero sostiene que la licencia marital se instauró en el siglo XIX y que fue Franco quien la suprimió, y pregunta cuándo se lo van a agradecer las feministas. Otro aporta una experiencia familiar: su abuelo, casi centenario, trabajó en la administración de una fábrica textil en los años 60 y firmaba una carta para que hombres y mujeres pudieran abrir una cuenta en el banco de la empresa.
«Eso de que era imprescindible el permiso de un padre, marido, etc, poco tiene que ver con lo que me contaba mi abuelo», escribe. Una tercera cuenta que su tía, enfermera en un hospital público a principios de los 70 con 23 o 25 años, cobraba, y no en trueque. Otra participante, de más de 70 años, estudió Ingeniería y programación y trabajó con Cobol, según relata una forera que dice haber hablado con ella el día anterior. Son testimonios, no estadísticas.
Dónde está la bronca
El choque es directo. Por un lado, varios participantes sostienen que las tertulianas describen una España que no existió y que atribuyen a Vox un programa que no es el suyo. Uno de ellos ironiza con que quizá se refieran a
«la posibilidad de un gobierno islamista». Por otro, una forera que se identifica como votante de Vox defiende su modelo: métodos anticonceptivos,
matrimonio con hombres decentes e
hijos recibidos con alegría, frente a lo que atribuye a la izquierda. La discusión sobre la prostitución entra de lleno: una participante recuerda un debate televisivo entre una abolicionista y la presidenta de una asociación de trabajadoras sexuales, y sostiene que la primera no aceptó que la otra explicara que su trabajo le permitió mantener a sus hijos. Otra forera añade que las mujeres de izquierdas solo piensan en sus úteros y en cómo abortar o divorciarse. La acusación de vivir en el pasado se cruza con la de no haber trabajado nunca. El tono sube cuando se mezcla con la operación policial contra un partido de extrema derecha y la sospecha de que la izquierda lo equiparará con Vox.
Qué cambia respecto a antes
El cuento de Blancanieves queda atrás. La discusión ya no va de brujas ni de manzanas, sino de si el divorcio es bueno, de si el aborto llegó tarde, de si las mujeres podían abrir cuentas y de qué votan las mujeres de derechas. La predicción que se lanza es que las tres semanas hasta las elecciones serán duras y que el resultado puede ser cualquiera. La licencia marital y la escolarización obligatoria se convierten en el campo de batalla. Nadie aporta una fuente oficial; todo son recuerdos, familiares y reproches.
El testimonio que se impone
La anécdota del abuelo que firmaba cartas para abrir cuentas bancarias se usa para desmontar la idea de que las mujeres no podían disponer de su dinero. La forera que la cuenta insiste en que eran las empresas o los clientes quienes iniciaban la solicitud con una carta de presentación, no un permiso marital. Otra participante responde con la enfermera de los 70. Son dos experiencias personales que chocan con el relato del vídeo, pero que no se acompañan de documentos. El hilo se queda ahí, con las anécdotas como única prueba y el vídeo como único enlace.