Un forero atribuye el fin de la URSS a la espuma de afeitar
La explicación
de manual dice que el bloque soviético se desmoronó por su economía. Otra tesis, difundida en un foro, lo reduce a algo más doméstico:
la espuma de afeitar. El argumento sostiene que no fue la CIA quien «inventó» a Gorbachov, sino un lobby empeñado en contaminar el sistema desde dentro. La prueba estaría en que el dirigente habría legalizado cuchillas y productos de afeitado femeninos y que, en cuestión de
seis años, la Unión se vino abajo.
¿Fue el capitalismo de estado lo que hundió a la URSS?
No, según el relato de manual; sí, según este texto, que insiste en un punto discutido: que la economía soviética era en realidad
capitalismo de estado y que el
comunismo, tal cual, nunca llegó a existir. Frente a ella, dice, imperaba el capitalismo libre, con Yugoslavia, China y Corea del Norte como excepciones entre interrogantes. La tesis mezcla un concepto académico serio —la planificación central leída como una forma de capitalismo— con un
remate conspiranoico que ninguna fuente respalda.
Del colapso soviético al botín del supermercado
A partir de ahí, el asunto deriva. Lo que empieza como geopolítica termina en «botines» y «saqueos» de una cadena de descuento y en productos capilares. Hay quien recuerda que esos pelos «son, hoy en día, como los pelos del sobaco» y resultan inservibles.
Ahí está el nivel. Otro mensaje se limita a preguntar si esto merece estar en portada o es puro cebo para captar tráfico.
Con semejante arsenal, la pregunta ya no es si Gorbachov se afeitaba. Es por qué las grandes teorías sobre el fin de un imperio acaban siempre en la estantería de los
chollos. Y nadie lo responde.