El CIS da al PSOE 152 escaños, tantos como PP y Vox juntos
Un barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas fechado el 14 de octubre de 2026 sitúa al
PSOE con una ventaja de 11,8 puntos sobre el PP en estimación de voto. La traducción a escaños que hace Electomanía con su propio modelo deja a los socialistas con 152 diputados, exactamente los mismos que suman PP (94) y Vox (63). El bloque de gobierno, con Sumar, se queda a 13 de la mayoría absoluta y necesitaría a ERC, EH Bildu, Junts, Podemos, PNV y BNG para llegar a 193. La encuesta, valorada con un 3,5 sobre 10 en el PollCheck de la propia Electomanía, ha desatado la guerra de siempre: unos ven cocina, otros ven el futuro.
Qué dice exactamente el barómetro del CIS
El CIS no publica proyección de escaños. Solo intención de voto. Y ahí el PSOE encabeza con un
34,0%, seguido del PP con un 22,2%, Vox con un 17,1% y Sumar con un 6,1%. Por detrás aparecen Podemos (3,1%), ERC (3,0%) y Se Acabó la Fiesta (1,8%). El bloque nacionalista lo completan EH Bildu (1,6%), Junts (1,1%), BNG (0,9%) y PNV (0,6%), mientras que CC (0,2%) y UPN (0,1%) cierran la tabla.
La traducción a escaños la firma Electomanía. Y el resultado es un Congreso con
152 diputados socialistas, 94 populares y 63 de Vox. ERC y Sumar empatan a 11, EH Bildu se queda con 9, y Podemos, Junts, BNG y PNV reparten los últimos escaños del arco. Se Acabó la Fiesta, CC y UPN se quedan sin representación en esta proyección.
El mapa: el PSOE gana en casi todas las provincias
Electomanía lleva la estimación al territorio y el mapa queda dominado por el PSOE. Las excepciones se reducen a cuatro provincias:
Lugo y Ourense, donde ganaría el PP;
Gipuzkoa, para EH Bildu; y
Murcia, para Vox. A escala municipal el mapa se matiza: el PP domina buena parte de Galicia y Castilla y León, ERC destaca en el interior de Cataluña y Vox se impone en algunos municipios del sureste.
La letra pequeña importa: los porcentajes que sirven de base a los dos mapas son los de la estimación del CIS, pero la distribución por provincias y municipios es una extrapolación elaborada por Electomanía a partir de esos datos. No es una encuesta del CIS. Es una interpretación.
La reacción: pucherazo, cocina o simple espejismo
El resultado ha activado el reflejo condicionado. Hay quien sostiene que el CIS es una herramienta de cocina al servicio del Gobierno y que el barómetro no refleja otra cosa que el deseo de quien lo encarga. Otros recuerdan que el CIS acertó en las generales de 2023, aunque con matices: dio a Sumar cuatro puntos más de los que consiguió y al PP y a Vox dos menos a cada uno. En el resto de citas electorales, el ridículo ha sido notable.
La corriente más escéptica apunta a un
pucherazo en preparación y advierte de que si los resultados reales se parecen a esta proyección, el conflicto estará servido. La corriente más optimista para la izquierda responde que la derecha pierde votos cada vez que abre la boca y que el PSOE se beneficia del voto útil ante el temor a recortes. En medio, una obviedad que casi nadie discute: las encuestas sirven, sobre todo, para pasar el rato.
El cálculo que nadie discute: PP y Vox dividen, no suman
Hay un argumento técnico que se repite y que conviene separar del ruido. En muchas provincias, PP y Vox no suman: dividen. La dispersión del voto de la derecha en circunscripciones pequeñas puede hacer que la suma de escaños sea inferior a la que cada partido obtendría por separado en un sistema mayoritario. A eso se añade el peso de Cataluña y Euskadi, cerca del 20% del censo, donde los partidos nacionalistas arrastran un voto que no se traduce en escaños para el bloque de la derecha estatal.
El cálculo completo, desglosado provincia a provincia, da una diferencia que sorprende. Pero esa es otra historia.
Qué se juega el lector con este barómetro
El CIS de octubre de 2026 no es una predicción. Es una foto fija con un modelo detrás. La clave no está en si el PSOE saca 152 o 130 escaños, sino en si la tendencia que refleja —ventaja socialista, derecha fragmentada, nacionalistas decisivos— se confirma en las urnas. Y en si el electorado castiga o premia los discursos que se están lanzando estos días.
Con estos diferenciales, la mayoría absoluta del PP y Vox parece lejana. Con estos diferenciales, el PSOE depende de socios que no siempre suman. Y con estos diferenciales, el barómetro que muchos desprecian se convierte, cada vez que se publica, en el termómetro de la guerra política. El resto es cocina. O no.