AfD propone devolver el poder a las capitales y vaciar Bruselas
Un documento bautizado como «Nuestro nuevo acuerdo para Europa» plantea reconvertir la Unión Europea en una «Unión de Naciones Soberanas». El partido alemán AfD, según el texto difundido, propone acabar con las elecciones europeas tal y como las conocemos y devolver competencias a los Estados. La propuesta ha circulado como un plan para quitarle poder a Ursula von der Leyen y a la actual arquitectura comunitaria. En el contexto de un debate más amplio sobre el rumbo de la UE, la iniciativa ha sido recibida con escepticismo por quienes dudan de que un partido que crece dentro del sistema pueda cambiar nada.
Qué propone exactamente el plan de AfD
El eje del documento es la sustitución de la actual Unión Europea por una estructura de naciones soberanas. Según la descripción que circula, se eliminarían las elecciones europeas y se devolvería la primacía a los parlamentos nacionales. La propuesta incluye también la idea de que los tribunales nacionales recuperen la última palabra frente a los tribunales europeos, un punto que algunos análisis consideran el cambio más relevante. La formación alemana, que nació con un discurso crítico hacia el euro y hacia las transferencias a otros países, presenta ahora un plan que, en la práctica, mantendría el mercado único pero desmontaría la capa política de Bruselas.
El escepticismo sobre el alcance real del cambio
La primera objeción que aparece es que el plan cambia la forma legal pero no el fondo. Hay quien sostiene que se trata de un ejercicio de «gatopardismo»: modificar la estructura para que todo siga igual, con la única diferencia de quitar la superioridad de los tribunales europeos sobre los nacionales. En la misma línea, se argumenta que las formaciones alternativas de derecha, una vez crecen, tienden a moderarse y a moverse hacia posiciones más centradas. El caso de AfD, que nació pidiendo salir del euro y dejar de subvencionar a otros países, se cita como ejemplo de esa deriva.
La sombra de Rusia y de Estados Unidos
Otra corriente de análisis interpreta el plan como un movimiento que, si se lleva a cabo, debilitaría a la UE en beneficio de terceros. Se argumenta que la destrucción de la unión favorece a Estados Unidos y que Rusia observaba con satisfacción la fragmentación europea antes del conflicto en Ucrania. Frente a esta lectura, hay quien responde que a Rusia no le importa Europa y que su influencia real se limita a los países que formaron parte de la URSS o fueron invadidos por ella. El debate sobre quién gana con la fragmentación sigue abierto.
El mercado único como modelo de referencia
Para una parte de los críticos, el plan de AfD no es una ruptura, sino una vuelta a los orígenes: convertir la UE en lo que siempre debió ser, un mercado único y una alianza entre países. Desde esta óptica, abandonar el euro a estas alturas no beneficiaría a Alemania, y el plan se limita a corregir el exceso de integración política sin tocar la integración económica. La discusión, por tanto, no es tanto si hay que salir de la UE como qué tipo de UE se quiere.
El dato que descoloca: el plan que promete devolver el poder a las naciones no incluye, en la descripción que ha circulado, ninguna cifra sobre cuánto costaría desmontar la estructura actual. Sin números, la promesa de soberanía queda en el aire.