Vox rechazó la identidad digital europea en 2024, pero votó a favor de Chatcontrol en 2021
El Parlamento Europeo aprobó el Marco Europeo de Identidad Digital, conocido como eIDAS 2, con 335 votos a favor, 190 en contra y 31 abstenciones. Entre los grupos que respaldaron la norma estaban el Partido Popular Europeo y los Socialistas y Demócratas. La delegación de Vox, integrada en el grupo Patriotas por
Europa, se posicionó en el bloque del rechazo frontal, según los datos que manejan sus defensores. El problema es que la hemeroteca del Parlamento Europeo sigue subida a internet y no siempre cuadra con el relato de campaña.
Qué es eIDAS 2 y por qué se votó en 2024
El reglamento eIDAS 2 establece un marco común para la identificación electrónica en la Unión Europea. La votación oficial de la Cartera de Identidad Digital Europea tuvo lugar en el pleno de la Eurocámara a principios de 2024. El proyecto salió adelante con el apoyo de los grupos mayoritarios de la cámara. Los eurodiputados de Vox se posicionaron en el bloque del rechazo frontal a la norma, según la versión que circula entre sus simpatizantes. Hay quien sostiene que ese rechazo es incompatible con el Informe Buxadé, aprobado para identificar digitalmente a la inmigración ilegal. El argumento que se lanza es sencillo: una vez implementada la tecnología para identificar a unos, la infraestructura para identificar a todos ya está construida. Solo hay que cambiar el sujeto del verbo.
La votación de 2021 que nadie quiere recordar
No fue en 2026 ni en 2024. Fue en 2021 cuando Vox votó a favor de Chatcontrol, el reglamento europeo de escaneo masivo de comunicaciones privadas, según el registro de votaciones. Los nombres que aparecen en el registro de votaciones son Buxadé, Margarita de la Pisa Carrión, Hermann Tertsch y Mazaly Aguilar. Todos a favor. La web del Parlamento Europeo mantiene las votaciones accesibles, lo que complica el revisionismo histórico. Vox ha votado en contra en convocatorias posteriores, cuando la presión social se hizo insostenible. Pero no empezó votando en contra. Ese matiz es la diferencia entre un partido que rectifica y un partido que nunca se equivocó.
El argumento de la rectificación y la sospecha del control total
La defensa más repetida es que Vox se ha opuesto reiteradamente a la normativa de Chat Control en los debates más recientes, alineándose con el voto en contra de la propuesta inicial impulsada por sectores del Partido Popular Europeo y los socialistas. Han registrado enmiendas junto a su grupo político para frenar lo que consideran un sistema de vigilancia estatal. En contra pesa el argumento de que la rectificación llegó después del daño. Hay quien va más allá y sostiene que el identificador digital para conectarse a internet se implantará globalmente tras una supuesta pandemia digital o un apagón que deje la red en manos de un sistema de acceso restringido. Ese escenario no está respaldado por pruebas y funciona como marco mental, no como pronóstico verificable.
El ruido de fondo: inmigración, votos y desgaste interno
En el fondo del asunto late una discusión más amplia sobre para qué sirve votar. Una parte de los participantes sostiene que el tema de la identidad digital es menor comparado con la inmigración, y que Vox hace lo que puede como contrapeso al PP y al PSOE. Otra corriente defiende que los partidos pequeños solo desperdician votos y que hay que aunar esfuerzos. Y una tercera, más ácida, señala que todos los grupos sirven al mismo amo financiero. La discusión deriva hacia el desgaste interno de la formación, con reproches a su dirección por haber roto el único partido que, según esta tesis, podía hacer algo diferente. El cálculo completo de votaciones, con nombres y fechas, está en el registro público del Parlamento Europeo. Cada cual que saque sus conclusiones.
Con estos mimbres, la pregunta no es si Vox cambió de postura. La pregunta es cuántas veces puede cambiar antes de que su electorado deje de creerse el relato.