Booking no siempre es más caro que la web del hotel
La regla general no existe. Quien espere una respuesta binaria del tipo «Booking sí» o «Booking no» va a quedarse con las ganas, porque el precio final depende del contrato entre la plataforma y cada establecimiento, y de la comisión que la primera se lleva. Esa comisión oscila, según los casos que se manejan en el sector,
entre un 15% y un 25% del importe de la reserva, en función del contrato firmado y de la visibilidad que el hotel contrate dentro del buscador.
A partir de ahí, el mapa se divide. Y las conclusiones cambian según a qué tipo de alojamiento se llame.
Cadenas grandes: el precio se iguala o se mejora
En los hoteles de cadena la tendencia es que el precio de la web propia
iguale o mejore el de Booking. Tienen programas de fidelización, quieren al cliente dentro de su base de datos y no les interesa regalar el margen a un intermediario. Ahí, llamar o meter la reserva por la web oficial suele salir mejor. No siempre, pero suele.
Hoteles independientes: la tierra de nadie
En los pequeños y medianos el resultado es imprevisible. Hay quien iguala el precio si se le menciona la tarifa vista en la plataforma, y hay quien responde que «es lo que hay», porque asume que el cliente ya viene fichado por el buscador. En establecimientos con clientela de empresa y estancias largas, la reserva de corta estancia por plataforma puede ser incluso
testimonial: no interesa al negocio y no se pelea por ella.
Tarifas exclusivas: cuando Booking sí gana
La plataforma maneja tarifas que el hotel no puede ofrecer por su cuenta: precios para usuarios registrados, descuentos desde aplicación móvil o tarifas no reembolsables. Ahí no hay nada que rascar. El hotel no puede igualar lo que contractualmente no puede publicar.
La cláusula que existió y dejó de existir
Durante años, los contratos de Booking incluyeron una cláusula de paridad por la que el hotel no podía ofrecer en su propia web precios inferiores a los de la plataforma. Si lo hacía, se exponía a sanción o expulsión. La salida que encontraron muchos establecimientos fue mantener el precio de la habitación idéntico y mover la diferencia a los extras: desayuno incluido, parking gratuito, habitación con vistas. Es decir, mismo precio, más valor. Esa cláusula se modificó después, y desde entonces la web del hotel es a menudo algo más barata. A menudo, no siempre.
Cómo comprobarlo sin perder la tarde
El método que se repite con más insistencia es sencillo: buscar el alojamiento en la plataforma, después localizarlo en un mapa y comparar ahí los precios que ofrecen las distintas agencias, mayoristas y la propia web del hotel. No hace falta más. Un caso concreto citado: una reserva en Hungría salía más barata en Booking que en la web oficial del establecimiento. El caso contrario también aparece: quien reserva varias noches de hotel al mes sostiene que, en su experiencia, la web propia gana.
El cálculo completo, con los márgenes por tipo de establecimiento y el efecto de las tarifas exclusivas, es donde de verdad se decide la respuesta. Y ahí no hay atajo.
¿Merece la pena perder diez minutos comparando cada vez? Depende de cuánto valore uno su tiempo frente a su cartera.