Aznar y el escaño de su hijo: el hilo se enreda en la deflación
El hilo sobre Aznar y la
inmigración se ha partido en tres frentes. Uno, los que piden que los españoles ocupen los puestos de los inmigrantes y exigen una ley de vagos. Dos, los que discuten si la deflación salarial existe o es un invento. Y tres, los que han descubierto que los hijos del ex presidente trabajan en fondos de inversión y apartamentos turísticos. La propuesta de Aznar sigue sin voluntarios.
Nadie ha dicho «yo lo hago».
Qué se ha sabido
Entre el 15 y el 20 de febrero aparecen varios enlaces sobre la vida laboral de los hijos de Aznar. Un forero pega una búsqueda de Google sobre José María Aznar Botella y otra sobre Alonso Aznar Botella. También enlaza un reportaje de Divinity que detalla que el primero se ha especializado en inversión inmobiliaria a través de empresas como Poniente Capital, Siroco Real Estate y Copla, y el segundo en apartamentos turísticos de lujo y el sector automovilístico. El mismo participante añade que el yerno también trabaja en el sector de las bebidas espirituosas.
Otro enlace que se comenta es el de la vendimia francesa de 2025, que recibirá a unos
14.500 vendimiadores y vendimiadoras de España. Se usa para rebatir que los españoles no quieran trabajar en el campo.
En el capítulo de cifras, un forero aporta que la población extranjera en España ya supera el
20% si se cuentan los nacidos en el extranjero, y otro calcula que en 2025 llegaron la mitad de irregulares que en 2024. Se discute si existe un tope informal del
15% al 20% en Europa y Estados Unidos, y se cita el caso de Suiza, por encima del 30%.
También se pegan dos tuits. Uno de María sobre la Casa de Alba y su presión a 75 familias con rentas antiguas para hacer pisos turísticos. Otro de Julián Macías Tovar con un vídeo de Manuel Gabarre sobre fondos de inversión y vivienda. Y un vídeo de YouTube que se comenta sin mucho recorrido.
Dónde está la bronca
El choque central de este tramo ya no es solo la inmigración. Es la economía. Un forero, Quark24, sostiene que «deflación» solo significa bajada generalizada y prolongada de precios, y acusa a Xanna de usarla mal al hablar de «deflación salarial». Xanna responde que la expresión la usan economistas y organismos como la OIT, el FMI y el Banco Mundial, y enlaza un artículo de El Economista. La discusión se encona durante páginas. Quark24 llega a decir que Xanna «no domina el castellano» y Xanna le acusa de agarrarse a tecnicismos para no debatir de fondo.
En paralelo, sigue el debate sobre los puestos de trabajo. Un bando insiste en que los españoles no quieren recoger fruta ni limpiar casas por el SMI, y que si se suben los salarios, la economía se hunde. El otro responde que los españoles sí quieren esos trabajos, pero con condiciones dignas, y que la prueba está en los
14.500 españoles que se van a vendimiar a Francia. Varios participantes piden una «ley de vagos» que obligue a trabajar a quienes cobran ayudas. Arturo Bloqueduro dice que votaría a VOX si impusiera esa ley, pero nadie se ofrece voluntario para los trabajos de los inmigrantes.
Aparece también el frente político. Se acusa a Aznar de haber abierto la puerta a la inmigración masiva con las regularizaciones, y se recuerda que su hijo trabaja en un fondo buitre. Un forero pide explicaciones sobre la implicación de Aznar en la lista de Epstein. La discusión deriva hacia la vivienda y los fondos de inversión.
Qué cambia respecto a antes
La predicción de que el hilo se cerraría no se ha cumplido. El debate sobre la inmigración sigue, pero ahora se mezcla con una discusión semántica sobre la deflación y con la vida laboral de los hijos de Aznar. La propuesta original del ex presidente —que los partidarios de expulsar inmigrantes ocupen sus puestos— sigue sin voluntarios. Nadie ha recogido el guante. Y el hilo avanza hacia la vivienda y los fondos de inversión como nuevo campo de batalla.
Cálculos y predicciones
Un forero calcula que en 2025 llegaron la mitad de irregulares que en 2024 y que la tendencia se mantiene en 2026:
60.000 > 30.000 > 15.000. Otro sostiene que la población extranjera ya supera el 20% y que, con ese tope, «en España ya no cabría ni un solo inmigrante más». Se augura que la automatización y la robotización eliminarán millones de puestos de trabajo, y que por eso algunos países deportan. También se predice que sin inmigrantes «colapsarían sectores» como la pesca o la hostelería.