Ayuso dice que la inmigración no empeora la vivienda en Madrid
«No se puede culpar de todos los males de España a los inmigrantes. Es populismo». La frase, defendida por
Isabel Díaz Ayuso en sede parlamentaria, no es una concesión a la galería: es la tesis de que la llegada de población extranjera no tensiona el mercado de la vivienda de la región. La afirmación choca con la lectura dominante en buena parte del arco político, que atribuye a la inmigración buena parte del encarecimiento del alquiler. Y choca, además, con varios datos elementales que estos días se han puesto sobre la mesa.
Qué ha dicho Ayuso sobre inmigración y vivienda
El mensaje tiene dos capas. La primera rechaza cargar sobre los migrantes todos los problemas del país. La segunda, según transcripciones que circulan en redes, apunta que quienes no trabajan también serían
buenos migrantes porque contribuirían al
reemplazo de los españoles. Una palabra que enciende cualquier conversación sobre demografía y que, en esas versiones, no se matiza.
Pesa aquí la aritmética electoral. El voto de origen latinoamericano creció en Madrid y buena parte del electorado moderado rechaza los discursos más duros. Hay quien lee el giro, por tanto, no como una tesis económica sino como cálculo de urnas.
¿Por qué Madrid no puede gestionar la inmigración?
Porque no tiene la competencia. La Comunidad de Madrid no decide cuántas personas entran ni cómo se reparten: eso depende del Gobierno central y, en la práctica, de aeropuertos como Barajas. Tampoco es la región donde la población crece más en términos proporcionales, por mucho que se repita.
Sobre los números, las cifras que se barajan superan el
millón de entradas al año y a ellas se sumarían las que acceden por otros aeródromos, con un añadido estimado de entre el
50% y el 60%. Son estimaciones sin fuente oficial citada en la conversación. Aun así, el orden de magnitud marca el tono de todo el asunto.
El alquiler donde más sube: los barrios más baratos
El frente incómodo llega desde el mercado. En los barrios más baratos es donde más se han disparado los alquileres, justo donde se concentra la demanda de quienes llegan con menos recursos. La oferta no crece al mismo ritmo y el resultado se nota en el recibo mensual.
Si la inmigración no empeorara la vivienda, cabría esperar una presión estable sobre los precios. Lo que cuentan los datos por zonas es otra cosa. Que exista relación causal y de qué tamaño sigue sin demostrarse con precisión; que la tensión existe, no lo discute casi nadie.
El ruido dentro del propio bloque
En clave interna, el gesto incomoda. Feijoo, según se ha señalado, creó una secretaría para facilitar la inmigración, y hay quien interpreta el discurso de Ayuso como un
pulso por marcar territorio propio. VOX, mientras, capitaliza el descontento y aspira a reorientar al PP en la Asamblea. El choque no se cierra: depende de hasta dónde aguante el electorado la
ambigüedad.
Con la tensión del alquiler subiendo y un discurso que modula según la tribuna, la pregunta no es qué dice Ayuso, sino a quién le sirve que lo diga. El punto exacto donde el análisis se atasca es el mismo de siempre: nadie ha medido con rigor cuánto de la subida del alquiler se explica por los flujos migratorios y cuánto por una oferta que lleva años sin crecer.