Así va a quedar el reparto de escaños el 29N
Un cálculo que circula por los mentideros políticos dibuja un escenario incómodo para la derecha: el PP sería primera fuerza en Madrid, Galicia, Murcia, casi toda Andalucía, Cantabria, La Rioja, Baleares, Alicante y Castellón, pero el reparto final de escaños no le daría para compensar el desastre de Cataluña y el País Vasco. La clave, según este análisis, está en una izquierda muy movilizada y en un VOX fuerte que rompe los feudos tradicionales del centro-derecha en las provincias pequeñas.
El punto de partida es una proyección provincia a provincia que sitúa al PSOE por delante en número de diputados en feudos históricos del PP. En Lugo y Ourense, con cuatro escaños cada una, el empate a dos entre populares y socialistas se da por hecho. En Palencia, Zamora, Segovia, Ávila, Cuenca, Guadalajara o Soria, el PP perdería uno de sus dos diputados actuales para dárselo a VOX, aunque el escaño no cambie de bloque. El resultado es una derecha que gana provincias pero no suma.
El cálculo más optimista para el PP asume que su ventaja en Madrid y Andalucía será pírrica. Ganar por uno o dos escaños en la Comunidad de Madrid y en Andalucía no sirve si en Cataluña el PSOE saca veinte diputados de ventaja y en el País Vasco otros siete. La derecha no tiene nada que hacer en Cataluña ni en el País Vasco, y ese agujero es demasiado grande para taparlo con escañitos en Segovia, Ávila, Cuenca, Palencia, Zamora, Burgos, Ciudad Real, Albacete, Cantabria, Ceuta, Melilla o Murcia, como ocurrió en las generales anteriores.
¿Por qué el PP gana provincias pero no suma escaños?
La aritmética es implacable. En las provincias de cuatro diputados que tradicionalmente se han llevado las derechas, la izquierda movilizada y un VOX fuerte producen empates que antes no existían. En las de tres, el PP pierde uno de los dos escaños que tiene ahora para dárselo a VOX. El escaño no cambia de bloque, pero el reparto se estrecha.
El sistema premia la concentración del voto, y la derecha se está fragmentando justo donde más le costaba ganar.
Hay quien sostiene que este escenario es poco probable. La maniobra sobre la vivienda —la que enfrenta a propietarios e inquilinos— les va a salir rana al PSOE, argumentan. Miles de propietarios que eran votantes socialistas habrían optado por apoyar a una minoría ruidosa. Y después de ocho años de legislatura, no habría más votantes de socialismo en vena que en las generales anteriores.
El escenario que dibuja el cálculo más pesimista para la derecha sería, directamente, el epitafio como país, según esta corriente.
El pucherazo y otras teorías de la conspiración
No faltan las acusaciones de fraude electoral. Una parte del análisis sostiene que el censo se está manipulando con nuevos aderezos: ley de nietos, robo de votos a abstencionistas de forma masiva, purgas selectivas del censo en distritos desfavorables. Son sospechas sin pruebas que circulan por los foros y que conviene tratar como lo que son:
afirmaciones sin respaldo. La izquierda movilizada, dicen otros, lleva siete años sin dar ayudas a las hipotecas y ahora convierte la medida en jugada electoral.
El cálculo completo, desglosado provincia a provincia, da un reparto que sorprende por lo ajustado de los márgenes. En Madrid, el PP obtendría 14 diputados, el PSOE 11, el Frente Amplio 6, VOX 5 y Podemos 2. En Barcelona, el PSOE sacaría 15, ERC 5, el Frente Amplio 5, Junts 3, el PP 3 y VOX 1. En Sevilla, el PSOE 5, el PP 3, Adelante 2, el Frente Amplio 1 y VOX 1. La suma de estos bloques es lo que decide quién gobierna.
¿Qué pasa si el Frente Amplio supera a Sumar?
La irrupción del Frente Amplio como marca única a la izquierda del PSOE es una de las incógnitas. Hay quien duda de que vaya a tener mejores resultados que Sumar en las generales anteriores. Otros creen que si consiguen ir todos juntos y el PSOE hace su magia movilizando al electorado socialista, la mayoría absoluta de PP y VOX se estrecha.
A día de hoy, PP y VOX tienen mayoría absoluta amplia, pero queda toda la campaña y el arranque no ha sido tranquilo: ataques al sistema público de pensiones y errores de campaña que se dan por descontados.
El cierre del trimestre y la factura fiscal son el telón de fondo de este debate. Decenas de miles de euros en impuestos para lo que se obtiene a cambio ponen enfermo a más de uno. No hay país que penalice más el trabajo, se repite. Con estos diferenciales, la migración interior debería ser masiva. Sigue siendo marginal. Nadie cuadra del todo por qué.