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Resumen del debate: ¡¡Antonio tabanera...saco 50 matriculas de honor en la carrera de ingenieria....ahora esta haciendo doctorado en oxford...¿Que mente verdad'
RESUMEN DEL DEBATE · 226 respuestas · actualizado el 28 Sep 2026
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Un 9,68 de media y 50 matrículas: el ingeniero que Oxford fichó
Un dato rompe la estadística: Antonio Tabanera, 25 años, natural de Segovia, cierra Ingeniería Aeroespacial en la Universidad Politécnica de Madrid con una nota media de 9,68 y ninguna asignatura suspendida en toda su vida académica. Su peor nota en la carrera fue un 7 en Termodinámica. Y ese 7 fue, además, la nota más alta de las 420 personas que cursaban la asignatura.
Que alguien acumule 50 matrículas de honor entre grado y máster es excepcional. Que lo cuente sin aspavientos, atribuyéndolo a «echarle horas», lo vuelve incómodo. Porque el relato del mérito individual choca con una pregunta que nadie responde del todo: ¿esto es talento, método o las dos cosas vendidas como ejemplo moral?
¿Cuántas matrículas de honor caben en una ingeniería?
El primer escollo es aritmético. Hay quien ha echado cuentas y el resultado no cuadra: una licenciatura antigua tenía unas 30 asignaturas repartidas en cinco años; un grado actual ronda las 32 anuales y poco más de 40 si se dividen en cuatrimestres. Para llegar a 50 matrículas, sostiene ese cálculo, habría que haber rozado el 10 en casi todas.
La duda tiene recorrido, porque el propio protagonista aclaró que el medio centenar suma grado y máster. Sumando ambos títulos el cómputo encaja mejor. Pero la sospecha ya estaba plantada: estos números tan redondos, tan periodísticos, ¿son el expediente completo o la parte del expediente que se cuenta?
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El 12,8 de la EBAU que nadie presume
Hay un detalle que descoloca el relato del niño prodigio. En la EBAU sacó un 12,8. No es mala nota, pero él mismo reconoce que era «relativamente baja» para su carrera: la mayoría de sus compañeros entraban con 13 o más. Tampoco fue un alumno de dieces en el instituto; su peor nota allí fue un 8 en Educación Física, y eso que ya competía en atletismo y colgaba medallas.
La secuencia importa. Entró por la puerta de atrás del selectivo y en el primer año dio la vuelta a la tortilla hasta colocarse entre los mejores. Eso desmonta la tesis de la varita mágica y refuerza la del método: 6, 7 u 8 horas diarias de biblioteca, más los trayectos, los descansos y hasta los entrenamientos aprovechados para repasar teoría o leer artículos científicos. Él lo resume sin épica: si te apasiona lo que estudias, las horas se van sin darte cuenta.
Becas que se van y sueldos que no vuelven
Aquí el consenso se rompe. Una parte defiende con vehemencia estas becas —la Fundación la Caixa financia su doctorado en Oxford— porque son la única vía para que alguien sin patrimonio compita en la liga internacional. Otra responde que el dinero público forma a quien luego se lo llevan las multinacionales extranjeras: hoy trabaja con Rolls-Royce en motores de turborreactor alimentados con hidrógeno.
Las cifras que se cruzan en esa discusión van de un hipotético contrato de 160.000 libras más un bonus del 50% para un perfil así hasta los 30.000 euros brutos que, se asegura, cobraría si volviera y aceptara el primer empleo que le ofrecieran en una consultora española. Entre un escenario y otro cabe un país entero, y también su pregunta favorita: ¿cuánto vale de verdad formar talento que después emigra?
Talento, esfuerzo y la pregunta incómoda
Ninguna respuesta resume mejor el tono de la conversación que la pregunta de si este chaval ha tenido vida más allá de los libros. Aparece como burla, como ajuste de cuentas con el empollón convertido en héroe mediático, y recibe réplica inmediata desde el otro lado: los logros de una persona no palidecen ante su vida sentimental. Debajo de la broma hay un debate más serio sobre qué se considera éxito. Hay quien sostiene que el verdadero triunfo es reírse mucho, tener un sueldo digno y una familia que te quiera. Y hay quien contesta que esa escala de valores es, precisamente, la coartada de la mediocridad.
Otra línea de fondo recorre el asunto: la utilidad real de tanto esfuerzo. Se argumenta que su trabajo acabará haciéndolo una máquina, que estudiar ocho horas diarias para aprobar revela a alguien poco competitivo o que terminará quemado en una oposición mientras su jefe se fuma un puro. Enfrente, quienes ven en él al español que juega en primera división científica y lamentan que los medios conviertan en famosos a quien da patadas a un balón y no a quien intenta descifrar los motores del futuro.
Su doctorado sigue en marcha y su destino profesional, sin decidir. La pregunta de fondo queda abierta: si mañana este ingeniero brillante firma por una empresa británica, ¿habremos perdido un talento o habremos cobrado, por fin, la factura de no pagarlo?
Análisis elaborado a partir del seguimiento informativo del caso.
💬 LO QUE DICEN LOS FOREROS
«Otro ingeniero que acabará en finanzas o sector farmacéutico implementando modelos matemáticos cuando vea el salario nada más salir de 160k£ + bonus del 50% lol»
— Concursante · Salidas reales de un perfil de élite
«Lo se, pero la esperanza es que esa gente se quede, aunque sea un 1%. Lo q esta claro es que sin becas, sera el 0%»
— theelf · Becas y retención de talento
«Sin los abnegados reponedores, los investigadores no comen y no pueden investigar. Deberían ganar más los reponedores que los biólogos, ya que los primeros, desempeñan el trabajo que les gusta y que se les da bien»
— Ramon Ramirez · Vocación, esfuerzo y remuneración
📊 OPINIONES
Peso aproximado de cada postura en el debate. No es una encuesta.
Mérito excepcional, se lo ha ganado30%
España forma y otros se lo llevan25%
El éxito no son las notas25%
Producto del sistema, sin vida20%
📌 DATOS
Nota media de 9,68 en el grado de Ingeniería Aeroespacial
50 matrículas de honor entre grado y máster
Su peor nota en la carrera fue un 7 en Termodinámica, la más alta de 420 alumnos
Sacó un 12,8 en la EBAU, por debajo de los 13 habituales de sus compañeros
Dedicaba entre 6 y 8 horas diarias de estudio
❓ PREGUNTAS FRECUENTES
¿Cuánto cuesta la matrícula con tantas matrículas de honor?
Según el propio protagonista, los créditos cubiertos por las matrículas de honor acumuladas año a año le dejaban solo los gastos de gestión, entre 20 y 50 euros por curso. El coste del resto de asignaturas quedaba cubierto por su rendimiento académico.
📅 EVOLUCIÓN
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