La cabecera se llena de langostos y nadie ve una bandera de España
El hilo se ha llenado de langostos. No es una coña: es la palabra que más se repite en esta página. Un forero abre con
«Langostos del subgénero marisqueros» y a partir de ahí el resto del tramo se dedica a discutir quién sale en la cabecera, qué come y de qué vive. La foto sigue siendo la misma, pero ahora el debate no va de vivienda: va de jubilados, de banderas que no están y de si los que protestan son los que cobran.
Qué se ha sabido
En este tramo no entra ningún dato nuevo de fuera. Nadie pega tuits, nadie trae cifras de asistencia, nadie enlaza notas de prensa. La única referencia externa es un enlace a
la última hora de las manifestaciones por la vivienda y la acampada en Sol que aparece suelto, sin comentario, y que nadie discute. El resto son impresiones. Se repite que no hay banderas de España, que la cabecera es mayoritariamente de personas mayores y que no se ve un solo trabajador en activo. Un participante cifra en
un solo sudamericano la presencia en la marcha de Vigo, cuando ese colectivo es el
9% de la población de la ciudad. Otro recuerda que
Estados Unidos tuvo un 15% de población extranjera en 1910 y que sus mejores décadas económicas fueron de
1946 a 1980, con la inmigración bajo mínimos. Nadie verifica nada. Nadie pide fuentes.
Dónde está la bronca
El choque de esta página no es entre izquierda y derecha. Es entre los que creen que los de la cabecera ya tienen el problema resuelto y los que creen que eso no invalida la protesta. Por un lado se insiste en que
«mucho yayo», que
«calvos, viejos y ninguna bandera de España», que son
«viejos y charazos que seguro que tienen piso». Se dice que es
«una lúdica actividad de ocio social para jubilados y desocupados». Y se remata con que
«todos los que están ahí comen de lo público, ya sea jubilación, chiringuito o paguicas varias». Enfrente, la respuesta no defiende la foto: ataca al que la critica. Un forero le espeta a otro:
«¿Y tú qué has emprendido? El tocarte los huevos 24/7 y trollear de vez en cuando». Otro zanja que
«son inquilinos, son ellos los que mantienen a gentuza, no al revés». Y un tercero pide que se deje de atacar a la persona y se analice el argumento:
«Un argumento ad hominem es un error de razonamiento que ataca a la persona que habla en lugar de analizar su idea».
La bandera republicana que alguien ve en la foto abre otro frente.
«¿Le van a pedir una vivienda a Manuel Azaña?», pregunta un participante. Nadie responde. La discusión deriva hacia si la marcha es una parodia, hacia si los convocantes son los mismos que gobiernan y hacia si la huelga general que se mencionó antes tiene algún sentido. Un forero lo resume:
«¿Contra quién es la huelga? ¿Contra el gobierno que la convoca? ¿Contra los empresarios?». Y añade que la propuesta de presentar un decreto cada mes en el Congreso para forzar su vigencia es
«un fraude de ley».
Qué cambia respecto a antes
La huelga general desaparece del foco. Ya no se discute si se convoca o no: se da por hecho que no va a ningún sitio y se pasa a otra cosa. Lo que entra con fuerza es el vocabulario.
Langosto se convierte en la etiqueta de moda para referirse a los mayores que ocupan la cabecera. Y entra también la sospecha de que los asistentes son
«empleados del PSOE haciendo horas extras un sábado», una acusación que nadie respalda con nada. La predicción que falla es la de que el hilo se centraría en la vivienda. La predicción que se cumple es la de que la foto acabaría dando más de sí que la propia marcha.
El cálculo que nadie hace
En medio de la bronca, un participante lanza una idea que no se discute: que los mayores que protestan tienen sus ahorros en fondos de inversión que, a su vez, alimentan los fondos que compran vivienda.
«El 95% de esos adultos mayores no son conscientes de que ese dinero que el del banco les dijo que pusiesen en un fondo de inversión le da intereses porque son los fondos buitre». Nadie lo rebate. Nadie lo confirma. Se queda ahí, como una piedra en el zapato.