El hilo se parte entre señalar al gobierno o a los recortes
La conversación sobre los trenes que desaparecen del mapa se ha partido en dos desde el primer mensaje. Unos piden que la interventora dé la cara y otros defienden su anonimato. Y en medio, un debate que va de la gestión política al mantenimiento técnico sin pasar por ninguna confirmación oficial.
Qué se ha sabido
El hilo arranca con el tuit de
@Unai Cano que resume la entrevista de Gaceta.es: una trabajadora de Renfe confiesa que desaparecen trenes del radar por fallos informáticos y que antes de las elecciones les exigieron facilitar la movilidad «a toda costa». A partir de ahí, los mensajes se llenan de enlaces y referencias cruzadas.
Un forero enlaza
la reunión de Sánchez con trabajadores de Adif y otro responde con
el radar de trenes en directo y
la herramienta de treneamos.com para mostrar cuántos trenes circulan simultáneamente. La cifra que se maneja:
más de 400 trenes en hora punta laborable.
También se cita el tuit de
@Iberian Son con las declaraciones de Óscar Puente sobre que el ferrocarril vive «el mejor momento de su historia». Y se recupera el audio donde la interventora detalla los fallos, del
minuto 9:50 al 13:00.
Dónde está la bronca
El choque principal es sobre el anonimato. Un participante lo tiene claro: «Lo que no puede ser es un país de cobardes que se tapen la cara y hablen asi. Le resta credibilidad». Otro le responde que «mucho más cobarde es no hablar, y yo si tuviese que denunciar a la mafia también me escondería muchísimo». Y un tercero añade: «Puto testimonio anónimo me vale cero. Realmente me lo creo, pero 0 práctico esto».
La segunda bronca es sobre quién debe gestionar la circulación. Una forera señala que la interventora trabaja en Renfe y no en Adif: «Es como si me dices que una azafata de Iberia dice que desaparecen los aviones del radar». La respuesta no se hace esperar: si los informes existen y no se atendieron, el problema no es quién los firma.
La tercera grieta es la política. Un sector responsabiliza al gobierno y a los recortes en mantenimiento: «Se invierte mucho menos que hace años en mantenimiento, no tienen controladas las posiciones de los trenes, las vías están mal, falla la tensión de las catenarias... Los sistemas de seguridad no funcionan». Otro matiza que el culpable no es solo el gobierno actual: «El psoe enchufa a su gente, llega el psoe azul hace cambios cosméticos con algunos suyos y de nuevo el psoe llega, tira a todos los del psoe azul y mete a los suyos».
Y hay quien lleva el debate a otro terreno: «Hay que sustituir los actuales sistemas por IA INTEGRADA y DESPEDIR AL 80% de los trabajadores de ADIF, pero YA YA YA». La propuesta no encuentra mucho eco.
Qué cambia respecto a antes
El foco se mueve del fallo técnico a la responsabilidad política. Si en la página anterior se discutía si el testimonio era creíble, aquí se da por hecho que algo falla y se discute a quién culpar. La predicción que se lanza: «Si esta historia va pa alante de verdad se pueden fallar a todos los de arriba por 69 homicidios culpable o imprudente y lesiones y estragos».
También entra un elemento nuevo: la posibilidad de que los trenes no solo desaparezcan del mapa, sino que se desguacen antes de que se investigue. Un forero pregunta: «¿Hay algún juez que vaya a evitar que los trenes sean desguazados y que hagan desaparecer pruebas del accidente criminal que ha provocado el ministro Oscar Puente?».
Y aparece la referencia a Vox: «Nada más producirse el accidente Vox tomó medidas. Hay que reconocer que son bastante más espabilados que el PP». La jueza, según otro mensaje, «se ha puesto seria».
El ruido de fondo
No todo el hilo va de trenes. Varios mensajes derivan hacia ataques al gobierno, al feminismo y a los medios. Un participante sostiene que «el culpable es israel, el gobierno es ZOG» y otro responde con ironía: «Seguro que es una sionista anglo protestante que odia que Su Sanchidad nos haya hecho recuperar la hegemonía». Son intervenciones que se cruzan en el hilo pero no aportan datos al debate principal.
La conversación sigue sin una respuesta oficial. Nadie ha desmentido que los informes existan. Y mientras, los mensajes se acumulan.