Un forero dice que Alvise restará hasta 10 escaños al PP y Vox
En un debate de foro se ha planteado que la candidatura de Alvise Pérez concurra a todo el territorio nacional y que, según un cálculo que circula entre los participantes, no lograría escaños propios pero restaría hasta
diez actas al PP y a Vox. Otro forero sostiene que es raro que no logre nada en Madrid o Barcelona si mantiene
800.000 votos. La paradoja que se discute es que un partido sin representación parlamentaria podría condicionar quién la tiene.
En el hilo se afirma que el sistema electoral español castiga la dispersión del voto en circunscripciones pequeñas. Por eso el pronóstico que se maneja no es que Alvise entre en el Congreso, sino que su presencia en las papeletas reste voto útil a la derecha. Un participante recuerda sus vídeos en Bruselas contando los
chollos de los eurodiputados: firmar, cobrar y largarse.
¿Por qué se presenta si no va a sacar escaños?
Un forero sostiene que la respuesta está en la financiación pública: un partido que no concurre pierde la subvención estatal que se reparte por votos, por escaños y de forma directa a la formación. Presentarse, aunque no se entre en el hemiciclo, mantendría la estructura viva y el flujo de dinero. Es la lógica que, según ese participante, explica que no renuncie a rascar algo en Madrid o Barcelona mientras conserve ese suelo de 800.000 papeletas.
Hay quien sostiene en el hilo que el PSOE lo creó para diluir el voto de Vox. Es una acusación recurrente en los mentideros, sin prueba alguna. Otro forero afirma que el efecto aritmético, si se confirma, beneficia a la izquierda sin que nadie haya tenido que mover un dedo.
El voto útil y la trampa del calendario
Un participante que lo votó en las europeas afirma que ahora no repetirá. Votarlo para la Eurocámara fue, en sus palabras,
por joder. Para unas generales, el cálculo cambia: el voto útil apunta a Vox y, a malas, al PP. Otro forero apunta a una vía distinta: que pacte entrar en las listas del PP o de Vox a cambio de sus votos potenciales. La oferta, dice, sería sustanciosa. Él no ha dado señales de aceptar. Un partido personalista, sin estructura ni relevo, tendría un problema estructural: depende de un solo nombre. Y ese nombre, según los más críticos, está
quemado.
La promesa que más ha circulado entre sus simpatizantes es la de sortear su sueldo y sus dietas si gana. Las dietas de un eurodiputado, señalan, son un
pastón. La cifra concreta que se ha lanzado en algunos círculos es de
5.000 dólares para el agraciado, una cantidad que a varios les parece corta frente a lo que se embolsa un escaño europeo.
Con estos números, la candidatura de Alvise debería ser irrelevante. No lo es. Resta, condiciona y obliga a los dos partidos de la derecha a defender cada acta. Si repite los 800.000 votos, el mapa se mueve. Si no los repite, el experimento se apaga solo. Nadie apuesta fuerte por ninguna de las dos cosas.