El hilo se parte entre los que ven un montaje perfecto y los que piden pruebas
La conversación arranca con una pregunta que ya divide al foro: ¿alguien se cree de verdad el montaje de Maricarmen? En pocas horas, el hilo se llena de teorías, capturas y enlaces. Unos ven una operación milimétrica; otros piden un dato antes de dar por bueno cualquier relato.
Qué se ha sabido
El 7 de octubre, un participante abre fuego con las coincidencias del calendario: el
29N cae en el día
333 del año y la suma
2+9=11 coincide con el mes
11. «Tantas coincidencias no puede ser», sentencia. Ese mismo día se comparte un vídeo de YouTube y un tuit sobre las protestas en la Universidad de Nantes, donde los estudiantes corean «Revolution!». También se enlaza una noticia de El Correo sobre la propuesta de Más Madrid para que Ada Colau encabece la lista del Frente Amplio por Barcelona. Otro forero trae la reacción de Rufián e Irene Montero tras la muerte de Maricarmen, y un tercero enlaza la caída del
30% del mercado del alquiler en Bizkaia. En medio, alguien lanza una teoría sobre el nombre Maricarmen y su raíz etimológica vinculada al sufrimiento. Y un usuario avanza que «se va a liar muy parda estos 50 días».
Dónde está la bronca
El choque no es sobre los hechos, sino sobre cuánta credulidad cabe. Un bando sostiene que todo encaja demasiado bien: la hospitalización, el silencio informativo, la fecha electoral. «Sabían con mucha antelación el día de las elecciones y probablemente el sujeto a sacrificar», escribe uno. Otro añade que el Gobierno «seguro tenía información de primera mano del estado de salud» y que nadie informaba «para no romper el efecto sorpresa». Frente a eso, varios responden con escepticismo. «¿Se puede pronosticar con tanta precisión el momento en que fallecerá una persona con una enfermedad terminal?», pregunta un forero. «Si al menos hubiera muerto antes de convocarse elecciones, pues vale». La discusión deriva hacia la supuesta existencia de un «evil think tank» dentro del PSOE que diseñaría estas operaciones con contactos en sindicatos y medios. No hay prueba alguna que sostenga esa acusación, pero el hilo la debate como hipótesis. También aparece la sospecha de que la muerte se haya utilizado para movilizar a un electorado que, de otro modo, seguiría en casa. Y sobrevuela la idea de que la campaña electoral es «la más abyecta de la historia».
Qué cambia respecto a antes
Hasta ahora el debate era si el montaje existía. En este tramo entra un asunto nuevo: la posibilidad de que el Gobierno conociera el estado terminal de la mujer y lo ocultara para que el anuncio electoral cayera en el momento justo. También se cuela la tesis de que todo forma parte de una guerra híbrida con el cierre de estrechos y gasoductos como telón de fondo. Y aparece la teoría del «evil think tank», que no estaba antes. La predicción de que «se va a liar muy parda estos 50 días» queda como marco temporal de lo que viene.
El vídeo y el tuit que más juego dan
El vídeo de YouTube se comparte sin más comentario, pero el tuit sobre Nantes sí genera reacciones. «Al otro lado de los pirineos, al mismo tiempo... mientras se calienta la guerra contra Rusia», escribe quien lo trae. La protesta estudiantil se lee como prueba de que el relato español no es un caso aislado. El enlace a la noticia de El Correo sobre Ada Colau se comenta con ironía: «Te tienes que reír».
Lo que se da por superado
Ya nadie discute si la mujer murió en el hospital o si el desahucio ocurrió en septiembre. Eso está asumido. La pelea es otra: si alguien pudo orquestarlo y cuánta gente está dispuesta a creerlo sin pedir un solo dato. El hilo no se cierra. Sigue abierto, con más preguntas que respuestas.