El hilo pone en duda los 300 € y salta a Ceuta y TVE
El hilo deja el pedigrí y se pone con la nómina. Un forero sostiene que los 300 € no son todo lo que entra. Otro apunta que el contrato es de sustitución. Y en mitad de eso, alguien compara cómo se trata a los periodistas en Sol con cómo se trató en Ceuta.
Qué se ha sabido
Poco nuevo y bastante repetido. Un participante explica el contrato: los profesores asociados cobran poco porque sobre el papel son gente con otro trabajo que enseña por vocación. Nadie lo comprueba.
El mensaje que más juego da es el de un forero que sostiene que la acampada ha medido las palabras para contar media verdad, y que decir que cobra
300 € de una universidad pública por un contrato de sustitución no está reñido con otros trabajos o ingresos. Es una acusación, no una prueba.
Entran dos tuits. Uno, con un vídeo de una concentración en Madrid contra la sentencia del procés, en 2019, para colocarla también ahí. El otro abre el frente televisivo:
Un participante lo usa para decir que en Ceuta, cuando atacan a periodistas de TVE, los manifestantes son fachas, y que en Sol, cuando se echa a los de derechas, los pacíficos son los que echan a los fascistas. El tuit habla de expulsiones «pacíficas» en un programa. Nada más.
De propina, dos cuentas que nadie verifica: que la madre de Ada Colau era asesora de una inmobiliaria en Barcelona y que según el volumen de ventas pudo ganar bastante; y que un dirigente canario trabajaba en la empresa de su padre por
50.000 € brutos con una FP. Y un añadido al repaso de la cúpula: que casi nadie viene del núcleo fundacional, salvo el kioskero, y que los demás llegaron desde partidos asociados. Alguien pregunta de paso en qué trabajan los acampados y quién les pone la cerveza.
Dónde está la bronca
Dos frentes y un ruido de fondo.
El primero: si los 300 € son el sueldo o el relato. Un lado da por hecho que hay más dinero detrás, que la acampada es preelectoral y que la activista busca hueco entre los que viven del presupuesto. Ahí se repite la cifra del escaño y la idea de que esto es una carrera con nómina pública al final. Hay quien añade que el activismo se cobra por trozos: asociaciones de inmigrantes, de violencia de género, de Palestina, según ese mensaje. Frente a eso, un forero rompe el marco del zurdo de buena familia: dice que no parece de casa acomodada, que estuvo en el 15M con 21 años y que 15 años después, con 37, no ha prosperado mucho; y remata que tampoco ha madurado.
Es la única vez que alguien la defiende y la hunde en la misma frase.
El segundo frente es el doble rasero. El argumento se estira hasta el 36. Un participante sostiene que todo lo que no son ellos es fascismo y que ellos pueden atacar, y lo enlaza con el tuit de las expulsiones. Otro contesta con una sola palabra y sin argumento. Ahí se acaba.
Y el ruido: mucho chiste sobre el físico, sobre si va por el bocata, sobre si los acampados cobran en latas de cerveza. Un mensaje la nombra sucesora de una lista de dirigentes. Otro la compara con un personaje de película de zombis que abre las puertas de las barricadas. Alguien dice que a los que van a la manifestación de Ceuta los ceutíes les importan poco, y otro no ve relación entre la llegada de migrantes y la subida de los precios. Una tercera acusación, sin prueba: que cobran de una fundación extranjera. Y una pregunta que va al fondo y no a la cara: si a esta gente le importa la desahuciada.
La cuenta de los 300 €
Varias respuestas intentan cerrar la aritmética y ninguna lo consigue. Una dice que los 300 € igual ni se cobran y se pregunta cómo se ha llegado a que esto sea normal. Otra ironiza con que con 300 € no se viaja. Otra se compara: misma edad, mismos años, otro resultado, y lo atribuye a que la otra no se ha esforzado. Ninguna de las tres aporta nómina, contrato o recibo. La cifra sirve de bandera para los dos lados y ninguno la mueve.
Qué cambia respecto a antes
El eje de las biografías se agota. La cúpula ya se ha repasado, Colau entra como añadido y el kioskero como excepción. Lo nuevo es el trato de los medios: la comparación entre lo que TVE aguanta en Sol y lo que decía en Ceuta. Ese asunto no tiene nada que ver con el alquiler y se come el final del tramo.
Cambia también quién lleva la iniciativa. Ya no son solo los que atacan a la acampada: la acampada queda como excusa para hablar de televisión, del 2019 y de quién paga. El sueldo de 300 € se queda sin confirmar y sin desmentir. Tres páginas discutiendo por una cifra que nadie ha visto.
Y una predicción sin plazo: un forero da por hecho que en diez años tendrá casa y niñera. Otro da por hecho que esto es una estafa que emula casos anteriores.
Nadie explica cómo ni con qué datos.