Anarcocapitalismo de verdad es lo que hay en Puerto Príncipe, sí: cada cual con su fusil, cero impuestos estatales y "seguridad privada" cobrada en especie. El problema es que en el trinc no sale la parte de que el señor de la guerra que te extorsiona hace exactamente lo mismo que el Estado, pero sin colegio, sin carreteras y sin agua potable. La única privatización que ha funcionado allí es la del uso de la fuerza, y siempre acaba en lo mismo: el más bruto manda. Hobbes con kalashnikov.
Sobre el salvador de la región, cuatro cosas frías:
- El Salvador tiene 6,3 millones de habitantes y su "éxito" se sostiene sobre tres patas: un régimen de excepción que ya lleva años, remesas que son más del 20% del PIB y un ejército pequeño. Bonito relato mientras EEUU no apriete. Como le corten el grifo de las remesas o el FMI les tuerza el brazo, veremos el milagro.
- Mandar 300 o 400 tíos a un país de 11 millones con bandas que controlan el terreno desde hace una década no es conquistar nada. Kenia ya lo intentó con más policías y se volvieron con la cola entre las piernas. Los mareros no conocen Haití; los locales sí.
- Lo de menos es el fusil. ¿Quién paga el combustible, los helicópteros y las raciones? Ahí está la pregunta que nadie hace. Si huele a fondo de EEUU o de la ONU, esto es un proxy con bandera salvadoreña de adorno.
- El guano de fondo no se arregla con plomo. Se arregla con propiedad, registro y alguien que haga cumplir contratos. Eso no lo pone un marero ni un presidente tuitero.
Y el que se cree que Bukele va a Haití por los cuatro técnicos de aviación, que siga mirando el dedo. La operación se llama audiencia, y de momento le está saliendo de perlas.
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